Frías abrazó a uno de los suyos: El Dr. José Luis Krede fue distinguido como ciudadano meritorio
Eso ocurrió en Frías durante una sesión especial del Honorable Concejo Deliberante, donde el abogado Dr. José Luis Krede recibió la distinción de “Ciudadano Meritorio de la Ciudad de Frías”

Hay reconocimientos que se reciben con las manos, pero se guardan para siempre en el corazón. Y hay momentos en los que una ciudad decide detenerse, mirar la trayectoria de uno de sus hijos y decirle, simplemente: gracias.
Eso ocurrió en Frías durante una sesión especial del Honorable Concejo Deliberante, donde el abogado Dr. José Luis Krede recibió la distinción de “Ciudadano Meritorio de la Ciudad de Frías”, un reconocimiento que trasciende una ordenanza y se convierte en un homenaje a una vida y a una trayectoria vinculadas a su comunidad.
La iniciativa fue presentada por la concejal Rosa Aguirre, tratada en plenario de comisiones y aprobada por unanimidad en la sesión ordinaria del pasado 8 de septiembre. Posteriormente quedó formalizada mediante la Ordenanza Municipal N.º 2.054 y promulgada a través del Decreto N.º 299/26 del Departamento Ejecutivo Municipal.
Pero detrás de los números de una ordenanza, de las formalidades y de las firmas, quedó algo mucho más profundo: el reconocimiento de su propia ciudad.
Porque pocas distinciones pueden tener mayor valor sentimental que aquella que llega desde el lugar al que uno pertenece. Allí donde están los afectos, los recuerdos, las calles conocidas y buena parte de una historia construida durante años.
La unanimidad alcanzada en el Concejo le otorgó además un significado especial al homenaje: las diferencias quedaron a un lado para acompañar un reconocimiento institucional a José Luis Krede.
La sesión especial tuvo así un protagonista, pero también un mensaje.
Frías reconoció a uno de los suyos.
Y probablemente allí radique el verdadero valor de la distinción: que después de tantos años de camino recorrido, sea la propia comunidad la que pronuncie el nombre de uno de sus ciudadanos para decirle que su paso dejó una huella.
Porque los títulos se obtienen, las profesiones se ejercen y los años transcurren. Pero el reconocimiento de la tierra propia pertenece a otra dimensión.



