Sube el Riesgo País y se acerca a los 600 puntos: Alcanza el valor más alto en cinco meses
El indicador elaborado por JP Morgan registró una marcada tendencia alcista debido a la caída generalizada de los bonos soberanos en dólares. Las dudas sobre la sostenibilidad financiera, el ajuste fiscal y el escenario económico internacional presionaron sobre los activos argentinos.

El Riesgo País de la Argentina experimentó una nueva jornada de tensión en los mercados financieros internacionales, registrando un salto significativo que lo aproximó a la barrera de los 600 puntos básicos, el nivel más elevado registrado en los últimos cinco meses. La aceleración del indicador elaborado por la banca de inversión JP Morgan respondió de manera directa a la toma de ganancias y la caída persistente en la cotización de los títulos de deuda soberana de la Argentina en la plaza de Wall Street.
El deterioro del perfil crediticio refleja la cautela de los inversores ante el ritmo de acumulación de reservas internacionales del Banco Central y el debate parlamentario en torno al proyecto de Presupuesto.
Factores clave detrás de la suba del indicador
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Caída en los bonos soberanos: Los títulos en dólares (tanto Bonares como Globales) retrocedieron en promedio hasta un 2,5% en las ruedas recientes, empujando la tasa de rendimiento requerida por el mercado financiero.
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Incertidumbre sobre liquidez y reservas: El mercado observa con detenimiento los compromisos de pago de deuda en moneda extranjera previstos para el ciclo venidero, exigiendo mayores certezas sobre la capacidad del Tesoro de refinanciar vencimientos sin acudir a financiamiento extraordinario.
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Contexto internacional volátil: La firmeza de las tasas de interés internacionales y la reciente turbulencia en el precio global del crudo redujeron la liquidez disponible hacia los activos de mercados emergentes, afectando con mayor fuerza a los bonos de alto rendimiento como los argentinos.
Repercusión en la economía real y financiamiento
El incremento del Riesgo País encarece de forma inmediata el acceso al crédito corporativo internacional para las empresas nacionales y posterga la aspiración del Gobierno de regresar a los mercados de deuda externa con tasas de interés competitivas.



