Obesidad e hígado graso: una nueva droga dio resultados positivos en un reciente estudio
El ensayo alcanzó el tanto el objetivo primario de pérdida de peso como el secundario de reducción de la circunferencia de la cintura.

La obesidad es una enfermedad metabólica crónica y compleja que afecta a más de 1 de cada 8 personas en todo el mundo, con múltiples manifestaciones, puede tener consecuencias graves a largo plazo y la misma está estrechamente relacionada con enfermedades graves como la enfermedad hepática, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.
El sobrepeso y la obesidad son enfermedades crónicas complejas que implican una acumulación anormal o excesiva de grasa y suponen un riesgo para la salud global de la persona, mientras que hasta 1 de cada 3 personas con obesidad desarrolla una enfermedad hepática grave denominada esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH, por sus siglas en inglés), caracterizada por inflamación y daño hepático.
En 2016, más de 1.900 millones de adultos vivían con sobrepeso, definido como un índice de masa corporal (IMC) de 25 o más. De ellos, más de 650 millones tenían obesidad, definida como un IMC de 30 o más y, en la actualidad, más de 1.000 millones de personas en todo el mundo viven con obesidad (1 de cada 8), mientras que para 2030 esa cifra podría ser más del doble de la registrada en 2010.
Así se indicó en un informe en el cual se indicó que se obtuvieron resultados positivos en un ensayo en el cual los adultos con obesidad o sobrepeso sin diabetes tipo 2, tratados con la molécula experimentaron una pérdida de peso sostenida de hasta una media del 16,6% tras 76 semanas según el estimando de eficacia, una reducción estadísticamente significativa frente al 3,2 % observado en el brazo placebo.
Este nivel de pérdida ponderal respalda el potencial de la molécula como una opción terapéutica clínicamente relevante para las personas que viven con obesidad o sobrepeso y los datos completos del ensayo fase III se presentarán en las próximas Scientific Sessions 2026 de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), que tendrán lugar en junio. Se trata del ensayo de fase III SYNCHRONIZE 1 en el que survodutida (BI 456906) alcanzó los objetivos coprimarios utilizando tanto el estimando de eficacia como el del régimen de tratamiento.
El estudio también cumplió el otro objetivo coprimario, ya que hasta el 85,1% de los adultos tratados con la molécula alcanzó una reducción del peso corporal de ≥5% tras 76 semanas de tratamiento según el estimando de eficacia, frente al 38,8% en el grupo placebo, mientras que los análisis iniciales indican que la reducción del peso corporal estuvo impulsada predominantemente por la pérdida de tejido graso, con una contribución mínima de la masa magra al total de peso perdido.
En cuanto al objetivo secundario, los adultos tratados con la molécula experimentaron una reducción estadísticamente significativa de la circunferencia de la cintura -un marcador clínico estrechamente relacionado con la grasa visceral y el riesgo cardiometabólico- tras 76 semanas en comparación con placebo.
El exceso de grasa visceral, especialmente a nivel abdominal, es un factor conocido de disfunción metabólica y está estrechamente asociado al deterioro de la función hepática. Como agonista dual de los receptores de glucagón y GLP 1, la molécula tiene el potencial de abordar la obesidad al tiempo que favorece la función hepática, un regulador clave de la salud metabólica.
La opinión de los especialistas
“Es alentador ver los datos del estudio SYNCHRONIZE 1, que siguen demostrando el potencial de survodutida como una opción terapéutica clínicamente relevante para las personas con una enfermedad como la obesidad”, afirmó el Dr. Carel le Roux, profesor del University College de Dublín (Irlanda) e investigador coordinador global del ensayo.
Asimismo, el experto agregó: “Existe una necesidad urgente de nuevas terapias que vayan más allá de la simple reducción de peso y que respalden mejoras significativas en la salud metabólica. El doble mecanismo agonista de esta molécula resulta especialmente prometedor para abordar esta importante necesidad terapéutica no cubierta”.
“Los resultados del estudio SYNCHRONIZE 1 refuerzan nuestra confianza en esta molécula como candidata terapéutica capaz de abordar la obesidad y con el potencial de ofrecer una pérdida de peso dirigida que ayude a tratar afecciones asociadas, incluida la enfermedad hepática”, señaló Shashank Deshpande, presidente del Consejo de Directores Generales.
Asimismo, añadió: “Tiene el potencial de convertirse en el primer agonista dual de glucagón/GLP 1 de alcance global para ayudar a los más de 1.000 millones de personas que viven con obesidad y MASH”.
El componente agonista de GLP 1 de la molécula reduce el apetito y aumenta la sensación de plenitud y saciedad, mientras que su agonismo del receptor de glucagón se considera que actúa directamente sobre el hígado para reducir la grasa hepática, regular la función metabólica, resolver la inflamación y mejorar la fibrosis.
Tal y como se espera con las terapias basadas en GLP 1, los participantes del ensayo presentaron eventos adversos gastrointestinales, con una mayor frecuencia de discontinuaciones durante la fase de escalado de dosis y estos eventos fueron de intensidad leve a moderada y transitorios, sin que se observaran nuevas señales de seguridad distintas de las esperadas para la clase de los agonistas de GLP 1.
La molécula es un fármaco en investigación y no fue aprobada para su uso; su eficacia y seguridad aún no fueron establecidas. El estudio SYNCHRONIZE 1 forma parte de un amplio programa global de fase III en obesidad, que evalúa esta molécula en personas con sobrepeso y obesidad, incluidos subgrupos clave y se espera que los resultados de otros ensayos se comuniquen a lo largo de 2026.



