Ningún santo: el admirador de “San La Muerte” está implicado en violentas usurpaciones de campos
Quinteros salió esta semana a explicar por qué mandó a construir una imagen gigante de ese culto pagano en La Bajada y no tardó en ser reconocido por encabezar una “guardia blanca” que intervino en varias tomas violentas.

Daniel Oscar Quinteros salió de su anonimato al buscar justificar el monumento gigante a “San La Muerte”, en La Bajada, departamento Banda, pero resultó poseer antecedentes por usurpación de campos que al parecer le fueron muy redituables.
Esa prosperidad le permitió montar un “santuario de sanación” en esa localidad, con réplicas y templetes que mezclan figuras cristianas y paganas, pero donde sobresale el culto a “San La Muerte”. Entrevistado por varios medios se declaró creyente católico, pero también de otras figuras rechazadas por la Iglesia. Al parecer, su objetivo sería montar un santuario que atraiga devotos de un curioso sincretismo, con Mama Antula, la Virgen del Valle o el Gauchito Gil.
Sin embargo, en tribunales su nombre es conocido por haber protagonizado un violento episodio a fines del año pasado, cuando fue sindicado por comandar un grupo armado de 26 sujetos que tomó un campo de Sachayoj, en el departamento Alberdi, para lo cual redujeron a tres empleados y los torturaron.

La Justicia les impuso la prisión preventiva en el mes de diciembre, con numerosos elementos de prueba esgrimidos por la fiscal Celia Mussi contra el empresario Luis Fernando Michelotti, oriundo de Córdoba, y 26 “peones” que habrían sido reclutados por Quinteros en Capital y La Banda.
La causa se originó después de que los supuestos peones, irrumpieran en la estancia “Tierra Brava” a principios de diciembre último.
En dicha causa, Michelotti y los “peones” comandados por Quinteros están imputados por los delitos de usurpación, privación ilegítima de la libertad y coacción agravada en concurso real, con una pena en expectativa de más de 25 años de prisión.
Según se desprende de la investigación penal preparatoria, el productor agropecuario cordobés no habría exhibido ninguna documentación que acredite la titularidad del campo que habría intentado tomar, sólo habría manifestado que habría expedientes civiles en trámite, sin ninguna precisión ni autorización de organismos oficiales.
Michelotti habría contratado a Daniel Oscar Quinteros, quien habría llevado a los “peones” (algunos con tobillera electrónica) que ingresaron violentamente en el campo de una persona de apellido Genovesio. El otro contratado para que hiciera supuestamente las mejoras en el campo es Víctor Hugo Rojas (empleado de la Municipalidad de la capital y seria del barrio Reconquista) quien llevó a sujetos más.

Es decir, para los investigadores, en la cabeza de esta organización estaría Michelotti (de quien se desconoce si actúa en nombre propio o responde a otra persona, o si tendría los medios suficientes para esta movilización) y por debajo los imputados Quinteros y Rojas, quienes llevaron a los sujetos que irrumpieron violentamente, dañaron el alambrado, rompieron vidrios de la casa, efectuaron disparos con armas de fuego, cubrieron sus rostros, los tiraron al piso, los despojaron de dinero, de sus celulares, los ataron de pies y manos a los tres empleados de la estancia.
En las imágenes que se viralizaron aparece el propio Quinteros apuntando con un arma larga a uno de los peones de la estancia, al que previamente habían obligado a desnudarse.

Junto con los tres empleados, se encontraba un menor, hijo de uno de los damnificados, quien pudo observar cómo los amenazaban de muerte, mientras prendieron una amoladora, la exhibían amenazándolos de muerte y hasta le pasaron por el brazo a uno de los encargados, de apellido Oviedo, simulando amputárselo.
Los acusados mantuvieron privados de la libertad por horas a los tres damnificados, para luego, por los ruegos del menor, hijo de uno de ellos, los expulsan de la estancia, manifestándoles “que no regresen más por ese lugar”.
Asimismo, trascendió que también habrían tenido contacto un abogado de apellido Martorell, que fue citado a declarar, ya que habría sido nombrado por uno de los imputados en una aparentemente reunión previa al ingreso al campo por la fuerza.
El Movimiento Campesino de Santiago del Estero Vía Campesina señaló a Daniel Quinteros como líder de una banda armada que actuó en la zona de Pinto para el empresario cordobés, Andrés Cadamuro. En ese caso apuntaron también contra el juez civil Alvaro Mansilla y un abogado de la zona.

Lo culparon de organizar bandas armadas para usurpaciones, con un modus operandi sistemático que involucra a empresarios y que afecta tanto a las comunidades campesinas e indígenas como a productores con derechos sobre sus propiedades.
El MOCASE VC denunció que Quinteros ofrece servicios clandestinos en un “mercado negro” que permite expulsiones violentas y que, en ocasiones, se conectaría con redes de narcotráfico. El comunicado hace referencia a empresarios como Cadamuro, Serafín y Balbi, quienes, según la organización, recurren a estos mecanismos para evitar los procesos judiciales civiles que establece la ley.
Otro hecho similar que involucraría a Quinteros habría ocurrido en la localidad de El Zanjón -loteo San Isidro-, donde Quinteros habría llegado en una camioneta 4×4 amenazas de muerte mediante con escopeta habría desalojado a los dueños de varios lotes. Como se ve, tiene mucho de qué agradecer a San La Muerte.



