Ciencias

Cómo fumar endurece los pulmones y dificulta la respiración, según científicos

El nivel de rigidez encontrado en los tabaquistas fue casi tres veces mayor que en quienes nunca lo hicieron.

Investigadores de la Universidad de California midieron en tejido humano real cómo el tabaco modifica la elasticidad natural del pulmón. El nivel de rigidez encontrado en los tabaquistas fue casi tres veces mayor que en quienes nunca lo hicieron

Detrás de cada inhalación, los pulmones realizan un trabajo mecánico complejo que depende de una característica esencial: su capacidad para expandirse y contraerse con facilidad. Cuando esa elasticidad se pierde, respirar demanda más esfuerzo y el tejido comienza a deteriorarse.

Ahora, un estudio liderado por investigadores de la University of California reveló con precisión algo que hasta ahora se sospechaba, pero no se había logrado cuantificar directamente en humanos: el tabaquismo endurece significativamente el tejido pulmonar.

La investigación, publicada en el Journal of the Royal Society Interface, mostró que los pulmones de personas fumadoras presentan una rigidez mucho mayor que los de quienes nunca fumaron. Según los autores, el comportamiento mecánico observado se asemeja al de enfermedades como la fibrosis pulmonar, una patología caracterizada por el engrosamiento y endurecimiento progresivo del órgano.

El hallazgo aporta una nueva mirada sobre los efectos del tabaco en el cuerpo. El estudio mostró que fumar no solo daña las células o genera inflamación, sino que también modifica físicamente la estructura pulmonar y altera la manera en que el órgano responde a cada respiración.

Las enfermedades respiratorias figuran entre las principales causas de muerte a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fuertemente asociada al tabaquismo, provocó 3,5 millones de muertes en 2021 y hoy representa una de las principales causas de mortalidad global.

Dentro de los factores de riesgo conocidos, el tabaquismo ocupa un lugar central. Sin embargo, gran parte del conocimiento disponible sobre cómo el humo afecta la biomecánica pulmonar provenía de estudios en animales o simulaciones experimentales. Eso representa una limitación importante. Aunque esos modelos permiten aproximarse al problema, no siempre reflejan con precisión lo que ocurre en el cuerpo humano.

Con ese desafío en mente, el equipo dirigido por la ingeniera mecánica Mona Eskandari trabajó directamente sobre tejido pulmonar humano real. El objetivo era entender cómo cambia la resistencia y elasticidad del pulmón después de años de exposición al humo.

“El tejido procedente de fumadores se comportó de modo significativamente más rígido durante el estiramiento”, explicó Eskandari, según informó la universidad. En términos prácticos, eso significa que el pulmón ofrece más resistencia para expandirse durante la respiración.

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