A 9 años de la tragedia del ARA San Juan: Argentina activa un plan histórico para volver a tener submarinos
El Gobierno nacional avanza en la firma de cartas de intenciones y la evaluación técnica de ofertas de astilleros europeos para recuperar la capacidad disuasiva en el Atlántico Sur.

Al cumplirse nueve años de la pérdida del submarino ARA San Juan (S-42) y sus 44 tripulantes, el Ministerio de Defensa y la Armada Argentina aceleran los pasos formales dentro del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL) para recuperar el arma submarina, interrumpida operativamente desde fines de 2017.
El programa contempla la negociación técnica y financiera para la adquisición de tres submarinos de ataque de propulsión diésel-eléctrica de última generación, apuntando a restaurar la presencia estratégica y la protección de los recursos en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y la Plataforma Continental.
Los proyectos en evaluación técnica
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Opción francesa (Scorpène / Naval Group): Es la alternativa que cuenta con mayor avance técnico. Se analiza la oferta por unidades de la clase Scorpène, valoradas por su autonomía, discreción acústica y capacidad de integración de sistemas tácticos.
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Opción alemana (Type 209NG / ThyssenKrupp): Propuesta orientada a actualizar o reponer la histórica línea operacional de la Armada, facilitando la homologación de mantenimiento y la adaptación del personal naval.
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Financiamiento y transferencia tecnológica: El pliego de negociación exige la inclusión de acuerdos de compensación industrial (Offset), contemplando que parte del mantenimiento mayor y la formación técnica se desarrollen en las instalaciones de los astilleros TANDANOR y la Base Naval Mar del Plata.
Plazos operacionales e inversión
Las estimaciones de la cartera de Defensa prevén la concreción del contrato marco y la ingeniería financiera mediante fondos del FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa) y crédito internacional. De cerrarse las firmas operativas antes de fin de año, la entrega de la primera unidad operacional demandará un período de construcción y pruebas de entre cuatro y cinco años.



