Ciencias

Del balcón al invernadero: el proyecto de un estudiante de la UNSE para producir sin tierra

Lo que comenzó como una prueba para poder tener plantas en el balcón de un departamento terminó convirtiéndose en un proyecto productivo en expansión. Gabriel Ordóñez, estudiante de Ingeniería Agronómica de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), impulsa junto a su pareja un emprendimiento de lechugas hidropónicas en la ciudad de Loreto, apostando a una forma de producción más eficiente y sustentable.

“Quería tener plantas en el departamento, pero cultivar con tierra en un balcón era complicado. Entonces hice una prueba piloto para ver cómo funcionaba la hidroponía y después decidimos llevar el proyecto a Loreto, donde teníamos más espacio”, contó el joven durante una entrevista en Radio Universidad.

A partir de un pequeño invernadero de menos de dos metros, comenzaron las primeras experiencias con cultivos hidropónicos, un sistema que permite producir sin utilizar tierra y mediante soluciones nutritivas controladas.

“La hidroponía elimina muchas de las variables del suelo y permite darle a la planta exactamente los nutrientes que necesita, en el momento que los necesita. Además, hay un ahorro importante de agua porque todo va directamente a la raíz”, explicó.

Actualmente el emprendimiento se dedica a la producción de lechugas hidropónicas, aunque el objetivo es ampliar progresivamente la variedad de cultivos. Entre las posibilidades mencionó rúcula, cilantro y perejil, productos que -según indicó- podrían desarrollarse en Santiago del Estero con altos estándares de calidad.

Ordóñez remarcó que uno de los principales desafíos de este tipo de producción es la inversión inicial y el manejo técnico del sistema.

“Hay que invertir en tanques, bombas, fertilizantes, sistemas de recirculación y aireación. Después aparecen otros desafíos, sobre todo en verano, cuando aumentan las plagas y las altas temperaturas afectan las raíces”, señaló.

En ese camino, destacó el acompañamiento recibido desde la Facultad de Agronomía de la UNSE, tanto desde la formación académica como desde el apoyo de docentes y cátedras.

“La facultad influyó muchísimo en la formación del proyecto. Todo lo que uno aprende sobre química, fisiología vegetal y manejo de cultivos sirve para entender qué le pasa a la planta y cómo mejorar el sistema. Además, muchos profesores nos ayudaron con consejos y visitas al invernadero”, expresó.

El estudiante también se refirió al desafío de combinar la vida universitaria con el desarrollo de un emprendimiento productivo.

“Estudiar y emprender requiere mucha organización. Hay días en los que cursas desde la mañana hasta la tarde y después sigues estudiando o trabajando en el proyecto. Por eso es muy importante tener un equipo y dividir tareas”, afirmó.

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