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La Luna y Venus sorprendieron a los santiagueños con una conjunción, después de varios días nublados

El fenómeno astronómico se registró con mayor plenitud este lunes y se pudo apreciar después de un fin de semana encapotado.

La Luna y Venus vuelven a compartieron protagonismo este lunes 14 de septiembre en el cielo del atardecer. La fina Luna Creciente regresará al cielo vespertino después de varios días de ausencia y lo hará acompañada por Venus, el brillante planeta que durante estas semanas ha dominado el horizonte oeste.

 

La NASA destacó que esta ocasión será especial porque ser la última de 2026 en la que podremos contemplar juntos a la Luna y Venus en el cielo del atardecer.

 

Durante los últimos días, Venus se ha convertido en uno de los objetos más llamativos del cielo después de la puesta de Sol. Su intenso brillo hace que destaque incluso cuando todavía queda luz del crepúsculo, convirtiéndolo en el mejor punto de referencia para quienes quieran localizar otros objetos celestes cerca del horizonte occidental.

 

La llegada de la Luna Creciente añade ahora un segundo protagonista a la escena.

 

La Luna comenzará a recuperar poco a poco su presencia en el cielo de la tarde después de la reciente Luna Nueva. Su pequeño arco iluminado contrastará con el intenso brillo de Venus, ofreciendo una de esas imágenes sencillas pero especialmente llamativas que pueden disfrutarse sin necesidad de telescopio.

 

El mejor momento para observarlos será poco después de la puesta de Sol, mirando hacia el oeste y oeste-suroeste y buscando un lugar con el horizonte lo más despejado posible.

 

Aunque la Luna y Venus todavía podrán coincidir en el cielo en otras ocasiones, el encuentro de estos días será especial porque Venus está llegando al final de su actual periodo de visibilidad como lucero vespertino.

 

Cuando la Luna vuelva a aparecer en el cielo del atardecer durante el próximo mes, Venus ya no ocupará su lugar junto a ella.

El último evento astronómico fue el 27 de agosto, con un eclipse lunar (fotos Fernando Ariaz).

El planeta continuará su recorrido aparente por el cielo y se acercará progresivamente a la dirección del Sol. Desde nuestra perspectiva, llegará un momento en el que quedará demasiado próximo al Sol para poder observarlo con seguridad y facilidad desde la Tierra.

 

Después, Venus pasará al otro lado del Sol en el cielo y comenzará una nueva etapa de visibilidad.

 

Tras abandonar el cielo vespertino, el planeta volverá a ser visible más adelante como lucero del alba, apareciendo antes de la salida del Sol. Será entonces necesario madrugar para volver a disfrutar de su extraordinario brillo.

 

Este cambio es consecuencia de la posición de Venus respecto a la Tierra y al Sol. Al ser un planeta interior, Venus nunca se aleja demasiado del Sol visto desde nuestro planeta. Por eso, dependiendo de su posición orbital, puede aparecer durante un tiempo después de la puesta de Sol o antes del amanecer, pero no permanecer visible durante toda la noche como ocurre con los planetas exteriores.

 

La despedida de estas tardes marca, por tanto, el final de una etapa de observación especialmente favorable.

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