La Federación Francesa de Fútbol le retiró su apoyo a Infantino y exigió una “profunda reforma” en la FIFA
El órgano rector del fútbol galo formalizó su ruptura con la conducción de Gianni Infantino. La entidad reclama cambios estructurales en la gobernanza, el calendario internacional y la distribución de recursos del fútbol global.

En un giro político de gran impacto para el fútbol internacional, la Federación Francesa de Fútbol (FFF) hizo oficial la quita de su respaldo a la reelección y gestión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al tiempo que emitió un fuerte llamado a encarar una “profunda reforma” dentro de la entidad madre del deporte mundial.
El pronunciamiento de la FFF, encabezada por sus máximas autoridades ejecutivas, marca un quiebre relevante en el bloque de federaciones europeas que integran la UEFA, exponiendo las crecientes tensiones con la cúpula de la FIFA por el manejo de las competencias globales y la toma de decisiones unilaterales.
Los ejes centrales de la ruptura y el reclamo de reformas
El documento aprobado por la FFF cuestiona de manera directa el rumbo institucional impulsado por la conducción de Infantino:
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Calendario e hipercompetición: La federación gala objetó la saturación del calendario de partidos —en particular con la expansión del Mundial de Clubes y el aumento de fechas internacionales—, argumentando un impacto negativo directo en la salud de los futbolistas y en la sustentabilidad de las ligas locales.
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Transparencia y gobernanza: Se reclamó una revisión urgente en los mecanismos de toma de decisiones del Consejo de la FIFA, solicitando mayor pluralidad, representación de las federaciones nacionales y transparencia en la asignación de sedes y fondos de desarrollo.
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Reparto de ingresos: Exigieron democratizar la distribución de las ganancias generadas por los torneos orbitales, priorizando el fortalecimiento del fútbol formativo y de base por encima de las estructuras comerciales de la organización.
Repercusiones en el escenario internacional
El posicionamiento de Francia —potencia futbolística de primer orden y de histórico peso político dentro de la UEFA— abre una brecha en la base de apoyos que sostenía Infantino de cara al próximo Congreso de la FIFA, pudiendo actuar como catalizador para que otras federaciones europeas sumen sus cuestionamientos de manera coordinada.



