El recuerdo de un 1 de mayo sangriento: la “Semana Roja” en Buenos Aires
Se trata de una de las peores matanzas de obreros desatada por el gobierno, aunque poco recordada en la actualidad.

El 1 de mayo solía ser a principios del siglo XX una jornada de gran conflictividad entre la policía y las organizaciones de trabajadores anarquistas y socialistas. Pero quizás no hubo ninguna con resultados tan dramáticos como la que ocurrió en Buenos Aires el 1 de mayo de 1909, durante el gobierno de José Figueroa Alcorta.
Ese año los conflictos gremiales estaban motivados por el reclamo de 8 horas laborales, el aumento de precios, la baja de los salarios y por un nuevo código de penalidades para los cocheros de la ciudad. Por estas razones cuando llegó el 1 de mayo la situación social era muy tensa.

Ese día los socialistas iban a tener su acto en la Plaza Colón, mientras que los anarquistas en la Plaza Mazzini, pero previamente estos últimos se concentrarían en la Plaza Lorea para luego marchar en dirección al río. Antes, sin embargo, ocurriría una masacre.
Mientras las columnas anarquistas esperaban en la avenida de Mayo entre Solís y Cevallos, eran vigiladas de cerca por el Escuadrón de Seguridad, se oyó un disparo, luego otro y finalmente una balacera. Los concentrados huían por las calles Solís, Cevallos, y las avenidas Entre Ríos y de Mayo, trepando paredes y cruzando estacionamientos, mientras los tiros iban al aire, picaban en el suelo, impactaban en los caballos de la unidad montada y en los cuerpos de los manifestantes. El saldo de aquella jornada fue de 7 muertos y 35 heridos, todos entre los manifestantes.

Aquella masacre produjo un inmediato llamado a la huelga general, a la que también se adhirieron los socialistas, que, al menos hasta el día 10 de mayo, sumió a la Capital Federal en el caos, hecho que pasó a la historia como “La Semana Roja”. La huelga general generó destrozos, atentados, muertos, heridos y grandes pérdidas económicas.
Esta matanza sería recordada como una de las peores perpetradas por el gobierno conservador, que defendía los intereses de las oligarquías, pero que alcanzaría su punto máxime con la “Semana Trágica”, en 1918, y la “Patagonia Trágica”, en 1921, con la masacre de miles de obreros.
Fuente: Archivo General de la Nación.



