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El policía Giménez dijo que sufrió una “convulsión” al chocar y matar a una pareja

Fue indagado este martes en el Ministerio Público Fiscal y presentó informes de una dolencia por la que se le había abierto una carpeta médica, sin embargo, lo mismo prestaba servicios como chofer de Infantería.

El chofer de la Guardia de Infantería Jonathan Alexis Jiménez, acusado por de atropellar y matar al matrimonio de Sergio Gordillo y Yohana Ibáñez, además de herir a su hija y a otro motociclista, adujo haber sufrido una descompensación mientras conducía y desató la tragedia, el jueves pasado en Antenor Álvarez y Lugones. Adujo que tenía un trastorno neurológico que incluiría ataques de epilepsia, pero aun así seguía en la función de conductor por pedido del jefe de  esa dependencia.

 

En la indagatoria ante el fiscal Mauricio Abramczuk y el coordinador Juan Alende, fue acompañado por el abogado Néstor Urquiza, quien en primera instancia expresó sus “condolencias a toda la familia víctima del lujoso accidente”.

 

En cuanto a la versión de los hechos que dio Giménez, el letrado dijo que “lo único que se recuerda salió de la de la unidad en Fandet y que antes había tomado las pastillas para la convulsión”.

 

“Salió por Antenor Álvarez hasta la avenida Aguirre, y a una cuadra más o menos de Lugones le agarró una convulsión y ahí no se acuerda más nada”. El abogado confirmó que sufre un trastorno neurológico y exhibió ante el fiscal “todos los estudios pertinentes”, a lo cual añadió que parte de esa condición incluirían ataques de epilepsia que “no está declarada, pero tenía convulsiones y toma anticonvulsivos”.

 

En cuanto a si en esas condiciones podía conducir, Urquiza ratificó que Giménez “tenía carpeta médica presentada ante Sanidad Policial y se había pedido también el traslado. Hay dos choferes nada más en el Cuerpo de Infantería, de 150 efectivos. Y él era favorito del jefe, que le pedía que se quedara, que no cambiara de función, porque el único chofer como la gente que tenían era él. A pesar de esa condición que tenía”.

 

Asimismo, el defensor ratificó que Giménez había solicitado la baja después del 10 de marzo de este año, cuando sufrió dos desmayos, con amnesia, por lo que fue examinado en el Hospital de Independencia. “Y de ahí vino ya todo: tiene una inflamación en el lóbulo cerebral de la parte izquierda”, aunque el abogado remarcó que pese a esa situación “seguía manejando y no hacía otra labor”. Cabe recordar que el viernes pasado el jefe de policía desplazó del mando de Infantería al comisario Gerardo Zurita, por esta irregularidad, al tiempo que ordenó una auditoría sobre Reconocimiento Médico de la policía.

 

“Iba al campo, lo mandaban a Monte Quemado, lo mandaban a todos lados, siempre dirigido por su superiores”, aseveró Urquiza, quien aclaró que nunca antes había tenido un episodio como la grave tragedia que desató la semana pasada. “Recién se despertó cuando choca con el colectivo en la Belgrano”, añadió.

 

“Él recuerda hasta antes de llegar al semáforo de Lugones, pasando la seccional Quinta. Ahí se pierde supuestamente”, sostuvo el abogado. También negó que su cliente fuera enviando mensajes por celular mientras conducía: “Él iba manejando. El compañero Salto iba con el celular”.

 

Urquiza sostuvo que Giménez se encuentra tras la tragedia “triste, compungido, no duerme de noche, está muy mal. También está mal. No come. La madre le lleva comida, pero no puede, no quiere comer, no quiere hacer nada. Tiene 11 años de servicio”.

 

Agregó que su parte solicitará “que se lo interne y se siga con el tratamiento de las pastillas para las convulsiones”.

 

En cuanto a la figura legal que pesa sobre su defendido precisó que es homicidio culposo agravado, por su condición de funcionario público e incumplimiento de deberes funcionario público y lesiones graves de tránsito.

 

Acerca del número de víctimas fatales, ya que Ibáñez estaba embarazada, aclaró que se le atribuye doble homicidio por ahora, ya que se deberá confirmar su condición de gestante, aunque sus familiares ya exhibieron una ecografía que se había realizado apenas 3 días antes de su muerte.

 

Urquiza además señaló que se pidió a la investigación una batería de medidas: “pericia accidentológica, peritos psiquiátricos, psicológicos, informe médico, informe de Sanidad, todo lo que sea necesario para llegar a la verdad real”.

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