El INTA Quimilí advierte sobre la necesidad urgente de conservar los suelos regionales
Destacan la importancia de sostener un esquema permanente de capacitaciones, ensayos a campo y asistencia técnica.

En el marco de las actividades de concientización y transferencia tecnológica para la región, especialistas de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Quimilí del INTA pusieron el foco en que el suelo no debe ser visto meramente como el soporte donde crecen los cultivos, sino como un sistema vivo indispensable.
Este recurso, formado a lo largo de miles de años, cumple funciones vitales al almacenar agua, reciclar nutrientes, albergar biodiversidad y regular el clima, funciones que hoy se encuentran amenazadas por un proceso creciente de degradación a nivel global y nacional.
Zonas bajo riego
La problemática adquiere matices muy particulares en el este de Santiago del Estero, un área caracterizada por la variabilidad de sus precipitaciones, altas temperaturas en verano y sequías recurrentes. En este entorno, los suelos locales enfrentan desafíos como el bajo contenido de materia orgánica, riesgos de erosión eólica, compactación por el tránsito de maquinaria pesada y amenazas de salinización en las zonas bajo riego, lo que vuelve urgente transformar las prácticas tradicionales.

Frente a este escenario, desde el INTA Quimilí se remarca que la conservación dejó de ser una opción secundaria para transformarse en una necesidad de subsistencia para los sistemas productivos.
Numerosos productores de la zona ya implementan con éxito la siembra directa, rotaciones planificadas con inclusión de gramíneas y pasturas, y un manejo racional del pastoreo que evita la sobrecarga animal, logrando así mejorar la estructura de la tierra y conservar la humedad en ambientes cada vez más exigentes.
La tecnología actual también juega un papel aliado en esta tarea de protección ambiental. Herramientas de avanzada como las imágenes satelitales, los drones con sensores multiespectrales y la agricultura de precisión facilitan la detección temprana de los procesos de degradación; sin embargo, los expertos insisten en que ninguna innovación reemplaza el conocimiento, la planificación y el compromiso a largo plazo de quienes trabajan la tierra de manera directa.

Finalmente, la EEA Quimilí ratificó su compromiso con el territorio a través de un esquema permanente de capacitaciones, ensayos a campo y asistencia técnica articulada con productores, instituciones y escuelas agrotécnicas.
Bajo la premisa de que las decisiones actuales impactarán en las próximas generaciones, los profesionales instan a seguir construyendo de forma colectiva sistemas agropecuarios mucho más resilientes y respetuosos con el recurso suelo.



