Denuncian persecución contra una investigadora del INTA por sus estudios sobre los plaguicidas
La investigadora recibió la orden de autoridades del organismo de no hacer públicas las conclusiones, que advierten de la presencia de agrotóxicos en suelos, aire y cuerpos humanos.

Virginia Aparicio es investigadora de Conicet y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Balcarce, Buenos Aires, y sufrió varios episodios de censura de parte del organismo, acerca de los avances de la presencia de plaguicidas en seres humanos. Ahora, la ingeniera agrónoma podría podría ser exonerada del organismo, después de más de 20 años de trabajo.
“Hoy enfrenta una nueva instancia de persecución, que afecta sus derechos como trabajadora y que pone en evidencia la complicidad del INTA y de los gobiernos nacionales con el agronegocio”, advirtió la agencia Tierra Viva.
Aparicio fue coordinadora por Argentina del proyecto “Transición Sostenible de Protección Vegetal: Un Enfoque de Salud Global (Sprint)”; estudio que se llevó a cabo durante ocho años para evaluar la presencia de plaguicidas en Argentina y en Europa.
Los muestreos locales se realizaron en el sudeste bonaerense. Todas las personas testeadas tenían glifosato en su cuerpo (tanto las que viven en el campo como las que habitan la ciudad). Pero el INTA ordenó censurar, en junio de 2023, ese informe. Además, inició un sumario a Aparicio.
Como consecuencia de ese sumario, ahora la investigadora podría ser apartada del INTA e incluso exonerada en el ámbito de la administración pública nacional. La exoneración implica (según la Ley 25.164) que la trabajadora no podrá ser contratada por otros ámbitos del Estado mientras dure la sanción.
Aparicio ingresó al INTA en 1997, mientras era estudiante. En 2004, ingresó a la planta del organismo y dos años después lo hizo como investigadora del Conicet. A lo largo de su trayectoria, demostró su compromiso con investigar y difundir los impactos de los agrotóxicos en la salud y el ambiente. En 2017, junto a otros investigadores, compiló el libro “Plaguicidas en el ambiente”, que también fue censurado por el INTA.
El proyecto está destinado a evaluar la presencia de plaguicidas en Europa y Argentina. Los resultados preliminares arrojan datos alarmantes, confirmando lo que cientos de comunidades a lo largo del país denuncian hace décadas: los plaguicidas no permanecen únicamente en los campos de cultivo: están presentes en suelos, el agua, el aire, en nuestros cuerpos.
Pero el INTA obligó a Aparicio a suspender la difusión. Un hecho de suma gravedad que censura el trabajo de investigación en un organismo público y pone de manifiesto la ausencia sistemática de datos oficiales sobre el impacto ambiental y sanitario de estas sustancias de uso intensivo en la actividad agrícola, una de las principales de la matriz productiva argentina. Una “ausencia” indispensable para el sostenimiento del agronegocio como política de Estado.
El proyecto SPRINT, iniciado en 2008, es resultado de una coordinación internacional que involucra a la FAO y a once países. Argentina es el único de nuestro continente. Durante la primera quincena de noviembre de 2021, se llevó adelante un muestreo de primavera del contenido de plaguicidas en muestras biológicas humanas, siguiendo un protocolo acordado para todos los países participantes. Este protocolo fue revisado por pares y publicado en una revista científica. En Balcarce se realizó el pre-procesamiento de las muestras, que luego fueron remitidas a diferentes laboratorios europeos para su análisis. El informe preliminar indicó que en las muestras biológicas de sangre, orina y materia fecal de 73 participantes argentinos se constató la presencia de hasta 18 plaguicidas.



