Defensa del acusado del femicidio de Anahí Montes busca desacreditar su testimonio antes de morir
La fiscalía solicitará una condena de prisión perpetua en los alegatos, mientras que la defensa abogará por su absolución.

La defensa de Rubén Darío Ríos procuró cuestionar este viernes el testimonio que la víctima, Belén Anahí Montes, brindó a la fiscal Andrea Juárez poco antes de morir, donde aseguró que el responsable de sus graves quemaduras había sido el acusado. Esto pese a que antes había señalado que se trató de un hecho accidental, mientras encendía el fuego para hacer un asado por su cumpleaños, el 1 de agosto de 2024.
En esta jornada desfilaron varios médicos de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Independencia, donde estuvo internada por sus graves lesiones, hasta que falleció el 2 de septiembre. Los médicos y enfermeros confirmaron que la fiscal fue autorizada a entrevistar a la mujer, pero aseguraron no haber presenciado el dialogo, que consideraron dificultoso porque había perdido el habla porque hasta poco antes había sido intubada y se le había practicado una traqueotomía. No obstante, aclararon que se comunicaba por gestos con sus ojos y dedos y era una paciente colaborativa, después que se le quitara la sedación y recuperara la lucidez.

La abogada Lara Lucatelli Perrén explicó que “hemos visto hoy ante el estrado profesionales de la salud, médicos y enfermeros que han atendido no solamente en una primera instancia, sino durante la internación a la víctima (…). Tuvimos una visión amplia de cómo ha sido la evolución y el desmejoramiento hasta la muerte de la víctima”.
Pero lo que más interesó a su parte fue la entrevista con la fiscal, que es un punto clave: “Es un punto muy cuestionado, sobre todo por esta defensa, esa famosa entrevista que tiene la fiscal mientras la víctima permanecía internada todavía internada, recordando sobre todo que estaba con una traqueotomía después de haber sido extubada y con ayuda mecánica para respirar. Era difícil su habla, tenía pocas maneras de comunicarse que no fuera por gestos”.

“El día del hecho, cuando ingresa a ambos nosocomios, primero al Independencia, luego es trasladada al regional donde le hacen las primeras las primeras curaciones y, por falta de camas, la derivan de vuelta al Independencia. Todo ese trayecto hasta el primer día de internación en terapia intensiva, ella permanece despierta y consciente y manifiesta siempre un accidente doméstico”, enfatizó la defensora.
“Aquí ha quedado muy claro desde el punto de vista de la salud que la paciente se encontraba extubada y con traqueotomía, que era muy difícil para ella hablar, modular. Más siendo que no tenía ninguna válvula para que le simplificara el habla. Y en los legajos hay un acta en donde dice que ella logra decir una frase y señala al principal acusado, cosa que esta defensa va a seguir tratando de demostrar que era casi imposible ese tipo de comunicación. Sobre todo los profesionales médicos han sido muy claros a la hora de aclarar que ella si bien recepcionaba órdenes simples, siempre era con gestos y a preguntas si no y nada más que movimientos de la cabeza o de las manos”, sostuvo Lucatelli Perrén.

En cuanto a la fractura en el hueso hioides de la tráquea, que la fiscalía atribuye a la agresión, la letrada indicó que “hemos consultado si podría ser una secuela de la intubación, extubación y todo la manipulación para las curaciones, siendo que está dentro del área comprometida. Entonces, por el momento no hay certeza absoluta de que eso haya sido solamente por una lesión originada por otra persona, sino también está la duda que puede haber sido una secuela de un de una cuestión médica”.



