Banda que integraba un policía robó documentos y una computadora con información sensible del juzgado federal
Están acusados por dos robos perpetrados con una importante logística. Uno de los casos causa inquietud en la justicia federal porque se apropiaron del dispositivo de un empleado de la fiscalía federal.

La investigación sobre una banda integrada por un policía tendría ribetes impensados porque en uno de los robos que habrían cometido se apoderaron de documentación y una computadora de un empleado de la fiscalía federal, que contiene información sensible.
Eduardo Navarro, Sebastián y Juan Rodrigo Coronel, este último efectivo policial, están acusados de dos robos perpetrados en esta Capital, entre abril y mayo. Uno fue cometido en un domicilio cercano al barrio industria, a un vecino de apellido Moreno.

Pero el caso más relevante es el de un empleado de la justicia federal, de apellido Álvarez, a quien sustrajeron de su casa del barrio privado Atahona una computadora portátil con información sensible sobre numerosas causas, además de documentos, su pasaporte, entre otros elementos.
La defensa atacó a un “testigo estrella”, quien reveló a la policía cómo funcionaba la organización, que guardaba su botín en un “aguantadero” del Puestito de San Antonio, ya que consideraron su declaración.

La fiscal Belkis Alderete rechazó esos cuestionamientos y consideró que se trata de una banda “que evidenciaba preparación” en la consumación de los golpes, perfectamente orquestados cuando los propietarios no se encontraban en sus viviendas, lo que evidenciaría tareas de inteligencia previas para elegir a sus víctimas.
La representante del Ministerio Público Fiscal indicó que el vehículo de Coronel fue ubicado cerca de los dos lugares donde se cometieron los robos, como así también la geolocalización de sus celulares los situó en esas zonas. Aparte de eso recordó que un testigo de apellido Cejas los identificó como quienes le vendieron un televisor de 43 pulgadas, que formaría parte de los bienes sustraídos.

Por eso, Alderete pidió al juez Héctor Salomón la prisión preventiva para los tres acusados, quienes durante la instrucción se abstuvieron de declarar.
También alertó porque la computadora del empleado federal no pudo ser recuperada, lo que implicaría un riesgo por la información confidencial de numerosas causas en plena investigación.



