¿El nuevo PETA? Alertan en Santiago por una plataforma que promete ganancias extraordinarias

GSFAR comenzó a difundirse en la provincia a través de grupos cerrados de WhatsApp y Telegram. Ofrece rendimientos muy elevados en plazos breves y presenta un sistema de categorías e incentivos para sumar nuevos participantes, características que despertaron preocupación.
La experiencia del colapso de PETA en 2024, que dejó a numerosas familias santiagueñas con importantes pérdidas económicas, vuelve a encender las alarmas ante la aparición de nuevas plataformas que prometen ganancias extraordinarias a partir de inversiones relativamente pequeñas.
En las últimas semanas comenzó a circular en Santiago del Estero GSFAR (Gensolar Finanzas AR), una plataforma que se presenta vinculada al financiamiento de proyectos de energías renovables, como paneles solares y parques eólicos.
Sin embargo, los rendimientos que promociona y algunas de sus condiciones de funcionamiento generaron advertencias sobre posibles similitudes con mecanismos de captación piramidal o esquemas Ponzi.
Inversiones desde $10.000 y ganancias en pocos días
GSFAR promociona sus propuestas bajo el lema “un futuro verde, crecimiento colectivo” y ofrece diferentes planes de inversión.
Entre ellos aparece la línea “SolNova”, con alternativas destinadas especialmente a nuevos integrantes.
Uno de los ejemplos difundidos es el plan SolNova Q3-1, que propone invertir $10.000 y recibir $2.000 diarios durante diez días, alcanzando un supuesto retorno de $20.000.
El SolNova Q3-2 plantea una inversión inicial de $30.000 para obtener $60.000 en 20 días, mientras que el SolNova Q3-3 ofrece invertir $50.000 y recibir $105.000 en un período de 30 días.
En términos porcentuales, se trata de rendimientos que pueden alcanzar aproximadamente entre el 7% y el 10% diario, cifras que se encuentran muy por encima de las alternativas de inversión tradicionales y que justifican extremar las precauciones.
Restricciones para retirar el dinero
Otro de los aspectos que genera interrogantes son las condiciones establecidas para retirar los fondos.
Según las reglas difundidas por la propia plataforma, las extracciones estarían habilitadas de lunes a viernes, entre las 9 y las 17, y tendrían una retención del 20%.
Además, GSFAR establece diferentes categorías de usuarios. El nivel inicial, denominado GP0, tendría restricciones para realizar retiros, mientras que el acceso a rangos superiores estaría vinculado a la incorporación de nuevos integrantes.
También se promociona un denominado “Día del Miembro”, previsto para el día 12 de cada mes, con condiciones especiales para usuarios que hayan alcanzado el rango GP1 o superiores.
Este tipo de mecanismos puede generar incentivos para que los participantes incorporen nuevos usuarios o vuelvan a invertir las ganancias que aparecen acreditadas, en lugar de retirar el dinero.
¿Qué tiene que ver con el caso PETA?
La comparación con PETA surge principalmente por el tipo de promesas económicas y por la forma en que estas plataformas pueden generar confianza entre sus participantes.
En un esquema Ponzi, los primeros usuarios pueden recibir pagos financiados con el dinero aportado por nuevos integrantes. Mientras continúe entrando capital, el sistema puede aparentar funcionar con normalidad.
El riesgo aparece cuando el ingreso de nuevos fondos ya no alcanza para sostener los retiros. En ese momento pueden surgir demoras, restricciones, problemas técnicos o nuevas condiciones para acceder al dinero.
Esto no significa que GSFAR sea, por sí mismo, un esquema Ponzi ni que exista una condena o una determinación oficial que la califique como estafa. La similitud en determinadas características es, precisamente, lo que genera la alerta y obliga a verificar su funcionamiento antes de invertir.
La fachada de las energías renovables
La plataforma se presenta vinculada con proyectos de energías limpias, una actividad económica que puede funcionar como parte de su imagen y propuesta comercial.
Pero la existencia de una actividad productiva detrás de una inversión no garantiza automáticamente su legitimidad.
Antes de entregar dinero, resulta fundamental comprobar quiénes son los responsables de la plataforma, cuál es su situación registral, qué autorizaciones posee y si los proyectos que supuestamente generan los rendimientos existen y pueden ser verificados.
GSFAR comenzó a circular en Santiago
La plataforma habría comenzado a difundirse en Santiago del Estero principalmente mediante grupos cerrados de WhatsApp y Telegram.
Su presencia también fue señalada en otras provincias, entre ellas Catamarca, La Rioja, Corrientes y Chaco, lo que muestra una expansión hacia distintos puntos del país.
Que algunos participantes aseguren haber recibido pagos tampoco constituye una garantía de legitimidad. En este tipo de sistemas, los primeros desembolsos pueden ser utilizados justamente para generar confianza y atraer nuevos inversores.
Las señales que deberían generar cautela
Las principales señales de alerta en este caso son:
- Rendimientos extraordinariamente elevados en períodos muy cortos.
- Incentivos vinculados con la incorporación de nuevos participantes.
- Diferentes niveles o categorías para acceder a beneficios.
- Restricciones y costos para retirar fondos.
- Difusión principalmente a través de grupos cerrados de mensajería.
Por eso, ante una propuesta como GSFAR, la recomendación es no dejarse llevar por capturas de supuestas ganancias ni por testimonios de otros participantes y verificar primero la empresa, sus responsables, sus registros, las autorizaciones correspondientes y el origen real de los rendimientos.
Después de lo ocurrido con PETA, la pregunta vuelve a instalarse en Santiago del Estero: ¿estamos ante una nueva oportunidad de inversión o frente a otra plataforma que podría terminar dejando a sus participantes sin su dinero? La respuesta requiere comprobar qué hay realmente detrás de las promesas de ganancias.



