La Iglesia se manifestó en contra del proyecto de propiedad privada
A través de una carta abierta a los legisladores, la Comisión Episcopal de Pastoral Social les pidió a quienes debatan esta iniciativa que "guíen sus opciones por el bien común" y no por "intereses particulares".

Sectores de la Iglesia Católica se manifestaron en contra del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada que, entre sus puntos, prevé la eliminación de límites a la compra de tierras por parte de extranjeros. En ese sentido, advirtieron que “la tierra no es una mercancía”.
A través de una carta abierta a los legisladores, la Comisión Episcopal de Pastoral Social, la Pastoral Aborigen y Cáritas les pidieron a quienes debatan esta iniciativa que “guíen sus opciones por el bien común y el futuro de las generaciones venideras, más que por intereses particulares”.
“La tierra: madre, hermana y bien común”, se titula la misiva, que arranca con un fragmento de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV: “El principio del destino universal de los bienes nos recuerda sobre todo que los bienes de la tierra -el suelo, el agua, el aire y los recursos naturales- han sido dados por Dios a toda la familia humana para sostener la vida de todos, hoy y en las futuras generaciones, y que toda persona tiene un derecho originario al uso de dichos bienes”.
A continuación, señalan en la carta su “profunda preocupación” por el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que está previsto se trate el próximo 6 de agosto en el Senado, día para el que fue convocada una marcha al Congreso por parte de diversos sectores -entre ellos la oposición dura-, que se oponen a la iniciativa motorizada por el ministro Federico Sturzenegger.
El proyecto ya fracasó en su tratamiento en más de una oportunidad y los votos no parecen garantizados, pese a que la semana pasada el ministro se reunió con la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, y aceptó los cambios pedidos por los aliados.
En la carta, la Iglesia advierte que esta propuesta “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos de autodeterminarse”.



