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¿Juárez y Santucho pactaron una zona liberada durante la guerrilla de los ’70?

Un libro de reciente aparición cuenta sobre una reunión, entre el gobernador y el jefe del ERP, cerca de Clodomira. Es un episodio que Musa Azar relató en varios juicios. Un sobrino de Santucho lo desmintió.

El libro de reciente aparición “Musa, el nombre del miedo”, del periodista y docente universitario Ernesto Picco, generó una polémica por uno de sus capítulos donde relata una reunión secreta entre el exgobernador Carlos Arturo Juárez y el líder del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Roberto Santucho.

 

Esa obra publicada por Edunse abarca la extensa carrera de Musa Azar, un policía convertido en jefe de la represión ilegal antes y durante la Dictadura, que luego se convertirá en mano derecha de Juárez en democracia, hasta culminar con sus múltiples condenas por crímenes de lesa humanidad, el Doble Crimen de La Dársena y el asesinato del ganadero Oscar Seggiaro.

 

Picco sostiene que “tan borrosa como la figura de Santucho es la versión de que en Clodomira había una zona liberada del ERP donde se curaban los heridos, como resultado de un pacto del líder guerrillero con el gobernador santiagueño”. La reproducción de ese pasaje del libro en el sitio de Facebook, Historia y Cultura de Santiago del Estero, del escritor Julio Carreras, generó una fuerte polémica.

 

En su investigación se basa en dos testimonios en primera persona para abonar esa hipótesis. “El propio Musa Azar nos dirá que, a mediados del 75, Juárez pidió, sin aviso previo, una escolta para un viaje repentino al interior. Adelante, en un Peugeot blanco, iba el gobernador con su chofer. Detrás, en un Ford Falcon verde, Musa Azar, José Marino y Oscar Nis, le cuidaban las espaldas a Juárez. A poco de pasar la entrada a Clodomira, en medio de la ruta, Juárez detuvo el auto, bajó solo y su figura se fue achicando en el horizonte, donde se encontró con otros dos hombres debajo de un árbol”.

Musa Azar.

Picco entrevistó y grabó en video a Azar, años después, preso en el living de su casa: “‘Yo lo he presenciado’. Dirá que Juárez había logrado el vínculo con Robi Santucho a través de su hermano, el juez Raúl Santucho, a quien el gobernador conocía por sus vínculos con la iglesia católica. Que así había podido intercambiar algunas cartas con el jefe del PRT-ERP y organizar algunos encuentros”.

 

En 2019, un año después de hablar con Musa, Picco entrevistó otro hombre, que en la década del setenta era un militante veinteañero de la derecha peronista. Hijo de un empresario amigo de Carlos Juárez, practicaba tiro con Marino en El Zanjón y el gobernador lo había tomado bajo su ala, casi como un secretario privado. Nos pedirá resguardar su identidad y nos relatará un encuentro en la localidad de La Aurora, en el cruce de dos pequeñas rutas provinciales, a 12 kilómetros de Clodomira.

 

“Santucho viene con su cúpula y nosotros nos vamos con Marino, Nis, Juárez y yo” —nos dirá— estamos hablando de julio del 75. Ya estaba el Operativo Independencia. “Ahí se concreta con ellos que se hagan las paces aquí, en Santiago. Que no haya ningún atentado ni ningún muerto. Y que a cambio ellos necesitaban operar en la zona de Clodomira. Ahí traían todos los heridos. En ese encuentro estaban Santucho, Urteaga, el contador Carrizo y Hugo Ducca. Y nosotros cuatro. Y ahí se pactó”, sostiene en el libro.

 

Picco señala que las biografías documentadas que existen de Santucho indican, por la correspondencia y algunos testimonios, que, entre abril y diciembre del 75, el jefe del ERP estuvo principalmente en los cerros, pero bajó a la capital tucumana y se movió también por varias ciudades. Los relatos de Musa y el viejo secretario juarista, únicos sobrevivientes de aquellos dos supuestos encuentros, son incomprobables. Pero los dos coinciden en la época y en el diálogo.

 

“En Clodomira, cada vez que preguntemos por la supuesta zona liberada, nos contestarán con dudas, evasivas o imprecisiones. Como si se tratara de un secreto del pueblo”, subrayó.

Ernesto Picco, autor de “Musa, el nombre del miedo”.

Musa dirá en varios juicos que, por este pacto, a mediados del 75 los militares arrojaron, desde un helicóptero, el cuerpo del hachero tucumano Francisco Toconás en medio del pueblo de Pozo Hondo, en el noroeste del territorio santiagueño. También atribuirá esa presión el asesinato de Delia Sibantos, embarazada, cerca de Clodomira, o la aparición del cuerpo del abogado Ángel Gerardo Pisarello en el Parque Aguirre, con signos de tortura y panfletos.

 

Por eso es que Musa sostuvo que, al poco tiempo, en una reunión con el máximo responsable del Operativo Independencia, Antonio Domingo Bussi, este le dijo a Juárez: “Es importante que en Santiago sepan que el país está en guerra, doctor. Parece que no lo saben”.

 

Lo cierto es que en Santiago del Estero no se registrarán atentados graves ni muertos atribuidos a la guerrilla durante esos años, aunque la represión estatal secuestrará y asesinará a militantes, estudiantes y obreros a los que vinculaba como apoyo de la guerrilla o simples simpatizantes.

 

“Más allá de las incomprobables versiones del pacto de Juárez con Santucho, el PRT tenía cierto movimiento en Clodomira desde fines de los sesenta”, sostuvo Picco.

 

LUIS SANTUCHO DESMIENTE

El abogado Luis Horacio Santucho, sobrino de Robi, desmintió a Musa Azar en una publicación en sus redes: “En el argot de los servicios de inteligencia se denomina “ACTIVA” a una práctica muy usual para generar confusión y desviar el curso de la atención hacia otro lugar, que generalmente conviene al que genera la activa. Esto es el ABC en los cursos de inteligencia para la formación de cuadros. Reaparece otra vez en un libro esta entrevista de imposible realización entre el entonces gobernador Carlos Juarez con Roby Santucho y su cúpula”.

Luis Horacio Santucho.

Cabe recordar que Santucho enfrentó a Musa Azar durante la investigación del Doble Crimen, cuando fue abogado de la familia de Patricia Villalba, una de las víctimas junto a Leyla Bshier Nazar.

 

“La única conexión posible de esta falacia, es un nunca investigado árbol genealógico desde nuestro bisabuelo Francisco Juarez, el comisario de Gramilla en la segunda década del 1900. ¿Cuál es el contexto de esta activa? La interna entre los genocidas Menendez y Bussi, y en el medio quedó Santiago del Estero”, afirmó.

 

Santucho remarcó que “en 1975, año de la aludida reunión Juárez-Santucho, los helicópteros del Operativo Independencia tiraban cuerpos torturados de prisioneros de los campos de concentración de Famaillá y otros, en nuestro territorio, uno de ellos en Pozo Hondo y otro en pleno Parque Aguirre de nuestra Madre de Ciudades, una macabra extorsión tendiente a que Santiago envíe sus secuestrados y desaparecidos a Tucumán”.

 

Por último, consideró que “después de 50 años es necesario recuperar la historia, repetir activas no es hacer historia sino continuar aportando confusión a la espesa niebla del diversionismo ideológico, como le gustaba decir a Mario Roberto Agustín Santucho”.

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