La carne subió el doble que la inflación y el consumo es el peor en dos décadas
Un informe sectorial confirma que los cortes vacunos aumentaron muy por encima del índice general de precios.

Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo de carne por habitante cayó al nivel más bajo de los últimos 20 años, impulsado por aumentos que duplican la inflación oficial.
Los datos reflejan que el consumo per cápita anual se desplomó hasta los 47,3 kilos, una cifra que marca una caída interanual del 2,5% y se sitúa muy lejos de los registros históricos de 2008, cuando se superaban los 68 kilos.
Esta retracción se explica, en gran medida, por una aceleración de precios que acumula un 63,6% interanual en los cortes vacunos, superando ampliamente el 33,1% de la inflación general registrada en los últimos doce meses bajo la actual administración nacional.
El impacto en el mostrador es contundente. El asado lidera el ranking de los incrementos con una suba anual del 67,6%, llevando el kilo a un promedio de $16.852,4. Lo siguen el cuadril y la paleta, con alzas que superan el 65%. Incluso opciones históricamente más económicas, como la carne picada común, sufrieron aumentos del 56,6%, quedando el kilo cerca de los $9.521,4.
Desde el sector industrial vinculan este escenario a una menor producción y a la recomposición de los precios relativos. Sin embargo, para el bolsillo del ciudadano común, la realidad es de una pérdida de terreno constante frente a las góndolas.
En febrero, el incremento mensual de la carne fue del 7,4%, traccionado por cortes populares como la nalga, que ya supera los $20.500 por kilo.
La sustitución por otras proteínas también se vuelve una misión difícil para las familias. El precio del pollo entero, aunque con una suba anual menor a la vacuna (45%), aumentó a una velocidad mayor que la carne roja durante los últimos dos meses, registrando un alza del 10,2% mensual en febrero.
Este panorama de precios descontrolados consolida un retroceso histórico en la calidad alimentaria de la población, evidenciando el fuerte impacto del ajuste nacional en el consumo básico.



