Ciencias

Menopausia y calidad de vida: el nuevo enfoque médico y social

Cada una la vive de forma diferente dependiendo de la genética y el estilo de vida, entre otros detalles.

La menopausia, definida como la ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos, es una etapa natural que cada mujer transita de manera distinta, influida por factores genéticos, hábitos de vida, alimentación, actividad física y salud emocional.

Durante años fue un tema tabú y poco abordado desde la medicina, en un contexto en el que la expectativa de vida femenina era menor y se asumía que los síntomas debían soportarse, informó la agencia NA.

Hoy, con mujeres que viven varias décadas después de la menopausia, la mirada médica y social cambió. Especialistas de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM) destacan que esta transición es una oportunidad para fortalecer la prevención y el cuidado integral de la salud, con el objetivo de mejorar la calidad de vida.

Los síntomas más frecuentes incluyen sofocos, alteraciones del ánimo, trastornos del sueño, cansancio, disminución del deseo sexual y sequedad vaginal, siendo los sofocos el principal motivo de consulta. Muchos de estos síntomas, incluso los subdiagnosticados, cuentan con tratamientos eficaces que van desde cambios en el estilo de vida hasta terapias hormonales locales o sistémicas, siempre bajo supervisión médica.

En relación con la sexualidad, la disminución hormonal puede afectar el deseo y generar molestias, aunque no ocurre en todas las mujeres.

Los especialistas subrayan la importancia del diálogo, el acompañamiento profesional y la adopción de hábitos saludables para redescubrir una sexualidad placentera en esta nueva etapa de la vida.

Se aconseja la evaluación y acompañamiento por personal idóneo, donde se hará énfasis en varios aspectos, a conocer:

  • Uso de lubricantes e hidratantes vaginales para aliviar la sequedad.
  • Terapias hormonales (según indicación médica) que mejoran los sofocos, el sueño, la energía, la lubricación y la performance sexual.
  • Tratamiento local de la atrofia vulvovaginal (cremas, geles, óvulos).
  • Testosterona (gel transdérmico)en dosis bajas en casos seleccionados.
  • Acompañamiento psicológico/sexológico para abordar estrés, dolor, ansiedad o miedos.
  • Hábitos saludables: descanso adecuado, actividad física, reducir el consumo de alcohol y consejo sobre cesación tabáquica.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior