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Zamora rechazó el proyecto del oficialismo para acordar con los fondos buitres

El senador nacional lo consideró “un retroceso para los intereses de los argentinos”.

El senador nacional Gerardo Zamora se opuso al proyecto de los libertarios y aliados para aprobar un acuerdo y pagarle 171 millones de dólares a fondos buitre que no entraron en acuerdos con Argentina.

 

El oficialismo busca darle media sanción al Acuerdo de Conciliación con Bainbridge LTD y el grupo de acreedores encabezado por Attestor Value Master Fund LP, dos fondos buitre que no entraron a ninguno de los canjes de deudas que realizaron los gobiernos argentinos desde el default del 2001.

 

El acuerdo contempla un pago de 67 millones de dólares para Bainbridge y otro de 104 millones para Attestor Value Master Fund LP. El entendimiento supone “una suspensión standstill de los litigios y de los bonos objeto de los mismos, o de cualquier participación en cualquier endeudamiento externo público de la República emitido con anterioridad al 1 de enero de 2002, así como no iniciar nuevas acciones respecto de los bonos”.

 

“Dentro de los temas que tratamos hoy, el proyecto vinculado a acuerdos con acreedores holdouts, donde expresé mi voto negativo, ya que representa un retroceso para la defensa de los intereses de la Argentina”, sostuvo el legislador santiagueño.

 

“Las reestructuraciones de deuda aceptadas por amplias mayorías deben ser respetadas y no corresponde otorgar beneficios especiales a sectores especulativos que decidieron mantenerse al margen, para obtener ventajas mediante litigios”, advirtió.

 

Y remarcó que “la discusión no es solamente financiera, también  involucra la soberanía económica, la seguridad jurídica y la capacidad de nuestro país para resolver sus crisis sin comprometer su futuro”.

 

“Una vez más, un gobierno irresponsable trata de hacer pasar –casi sin discusión-, como si se tratara de un mero trámite administrativo, una pretensión que proviene de errores muy profundos del pasado, cuyas consecuencias nos persiguen y nos condicionan como si fueran el resultado de algún tipo de contrato que debe ser honrado sin discusiones. Como si se tratara de un tratado de los que recepta nuestra Constitución o de un compromiso libre y voluntario de la Nación”, argumentó.

 

Y advirtió que “es una nueva aventura de los holdouts que se pone en marcha aprovechando la presencia en el gobierno y en las instituciones de un grupo de personas de su confianza, que han trabajado una y otra vez en la construcción de un blindaje protector de sus créditos. En efecto, los holdouts son en realidad fondos altamente especulativos que hacen negocios con deuda de los países con problemas, a través de una estrategia consistente en comprar deuda pública a precio irrisorio para luego iniciar demandas judiciales en tribunales extranjeros con la finalidad de cobrar la totalidad de sus acreencias”.

 

Consideró a estos fondos como especulativos, porque no quisieron ingresar en el acuerdo de restructuración que logró con el 93% de acreedores que hicieron Néstor Kirchner y Roberto Lavagna: “Significa decirle al acreedor futuro que no conviene negociar, que es mejor esperar litigando para cobrar el 100% aun cuando la inmensa mayoría ha aceptado resignar parte de sus acreencias para permitir la recuperación del país deudor”.

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