Una familia sin consuelo en el barrio Belén: las víctimas iban al Cepsi a conseguir un turno
Los familiares de Ibañez y Gordillo contaron que habían salido la noche del jueves con su hija menor para obtener un turno de atención para una de sus hijas, por pedido de una maestra. En el camino fueron arrollados por la combi policial y sólo sobrevivió la niña, que habría sido intervenida quirúrgicamente.

La familia de Yohana Ibáñez y Sergio Gordillo quedó devastada por la tragedia de perderlos en un instante, el jueves a la noche, cuando esperaban en su motocicleta el semáforo en Antenor Álvarez y Lugones, y fueron embestidos desde atrás por una combi policial. Sólo sobrevivió su pequeña hija, Briana, de 8 años, que permanece en estado reservado en el hospital Cepsi.
En el barrio Belén, donde vivían, hay conmoción por la tragedia que segó esa familia. Cuatro hijos –uno de ellos con discapacidad- quedaron huérfanos en un instante.

Sus familiares exigen justicia y reclaman la entrega de los cuerpos para velarlos y sepultarlos. Sus hijos deambulan entre los parientes y vecinos que se agolpan en la humilde vivienda, para escuchar detalles de ese traumático episodio.
En dialogo con los periodistas que llegan hasta esa casa cuentan que la pareja partió con su pequeña hija para sacar un turno en el Cepsi, para que un oftalmólogo le hiciera un fondo de ojos a una de sus hijas, por pedido de un maestra. Por eso salieron de noche, con la esperanza de obtener un lugar entre la cola que se forma.
Pero no llegaron a su destino, ya que en el camino fueron embestidos desde atrás por una combi conducida por Johathan Giménez, un policía con unos 10 años de antigüedad, a quien acompañaba Nahuel Salto, un agente oriundo del interior y con apenas un año en la fuerza. Ese vehículo del grupo táctico USAR había salido minutos antes del predio de Fandet, aparentemente para una intervención.
Pero de forma inexplicable Giménez no frenó ni amagó por esquivar a la pareja y su hija que esperaban el cambio de semáforo. El vehículo les pasó por encima y ni siquiera se detuvo con la señal en rojo, sino que continuó derecho unos 400 metros hasta chocar un colectivo en Antenor Álvarez y Belgrano, donde también resultó lesionado otro motociclista.

Josefina Colovine, de apenas 20 años, presenció la secuencia de pesadilla y fue quien rescató a la niña hasta que llegaron las ambulancias, que demoraron según los familiares de las víctimas.
Entre las versiones que circularon se oyó que el conductor supuestamente habría tenido una falla mecánica en los frenos, o que tuvo un ataque epiléptico, lo que fue descartado por el querellante Marcelo Castillo Gioya y la familia de las víctimas. Ahora las pericias tendrán que dilucidar lo que ocurrió.
En cuanto a Briana, sus familiares también contaron que fue ingresada a cirugía para intervenir una lesión en su columna, por lo que dijeron que su cuadro es complejo.

“Mi hermana no estaba bien psicológicamente, porque hace menos de un mes habíamos perdido a un hermano y estábamos todos destruidos y no podíamos recuperarnos de ese golpe y ahora esto. La verdad que pedimos justicia por lo que pasó, que no quede así, que todos sepan lo que sucedió; hay videos y pruebas de todo el desastre que han dejado”, sostuvo Susana Ibáñez.
También pidió por sus sobrinos que ahora quedaron huérfanos y están al cuidado de su abuela. “Ellos necesitan ayuda porque están muy mal y tenemos a mi sobrina que no sabemos si la van a operar, nadie nos dice nada ni nos da respuestas. Estamos en la morgue esperando que nos entreguen los cuerpos, después de pasar toda la noche”, se lamentó. Dos de sus sobrinas sufrieron una descompensación y debieron ser asistidas en el Cepsi, después de la tragedia.
Otra cuestión que remarcan los familiares de Ibáñez es que estaba embarazada de cinco meses, pero, aunque se rumoreó que era de mellizos, una de sus hijas mostró una ecografía del 16 de junio, con un solo feto. “Era un varón”, añade la niña, antes de quebrarse por el dolor. También aclara que su madre tenía 32 años. En el barrio Belén no hay consuelo ante tanta desgracia junta.



