Shalako’s: 15 años de música, cultura y compromiso solidario desde Monte Quemado
La emblemática banda de Monte Quemado celebra su trayectoria llevando la identidad santiagueña a distintos escenarios del país y siendo reconocida por su aporte cultural y social.

Monte Quemado tiene en Shalako’s mucho más que una banda musical. A lo largo de 15 años de trayectoria, el grupo se convirtió en un referente de la cultura popular, llevando la música santiagueña a festivales, peñas, encuentros culturales y eventos solidarios, siempre con el objetivo de preservar las raíces y proyectarlas hacia nuevas generaciones.
La historia comenzó en 2011, cuando las reuniones informales entre Riki Reinoso y Chicho Cuéllar, marcadas por improvisadas guarachas y chacareras, dieron paso a una idea más ambiciosa: formar una banda que fusionara la esencia de la música tradicional con melodías y estilos contemporáneos.
El proyecto fue creciendo con la incorporación de Titoli Gómez en percusión, quien sugirió sumar a Hacho Barboza en accesorios. Poco tiempo después llegó Oto Cuéllar en bajo, conformando así la primera formación oficial del grupo.
Su debut se produjo en el Club San Martín de Monte Quemado, marcando el inicio de un camino que los llevaría a recorrer numerosos escenarios. También nació por aquellos días el nombre que los acompañaría para siempre. Durante un viaje rumbo a una presentación, entre bromas y debates sobre cómo bautizar a la banda, surgió la palabra “Yalacos”, una expresión popular vinculada a los habitantes de las orillas del río Salado. Con el tiempo, el nombre fue transformándose hasta adquirir una identidad propia y original: Shalako’s.
Desde entonces, la agrupación participó en festivales, peñas, celebraciones patronales, encuentros de danza y actos culturales. Sin embargo, uno de los aspectos más valorados por la comunidad ha sido su permanente compromiso solidario. A lo largo de los años, la banda colaboró de manera desinteresada en numerosos eventos benéficos y campañas de ayuda, convirtiéndose en un símbolo de empatía y compromiso social.
Su trabajo constante en favor del rescate de las tradiciones y la promoción del arte local los posicionó como protagonistas de la cultura regional. Con composiciones propias y un estilo inconfundible, el objetivo de la agrupación siempre fue trascender las fronteras provinciales y llevar su música a distintos rincones de Argentina.

Uno de los momentos más destacados de su carrera llegó en 2014, cuando fueron invitados a integrar la grilla de la reconocida Fiesta Popular del Pago, organizada por la Lotería de la Provincia de Buenos Aires. Allí presentaron por primera vez las guarachas santiagueñas ante un nuevo público, logrando una destacada repercusión y convirtiéndose en una de las revelaciones del evento.
Actualmente, Shalako’s trabaja en la producción de su primer material discográfico titulado “La Tierra del Sol”, que incluirá composiciones propias como Vibras, La Tierra del Sol, Cuana de Amor, Chacarerita de tus Recuerdos, Solo Eso, Guarashalaka, Candombe para Silvano Figueroa y La Copeñita.
Durante la pandemia, lejos de detenerse, la banda continuó creando y produciendo música. En ese período lograron grabar la chacarera Cuna de Amor, junto al reconocido artista santiagueño conocido como “El Duende” Garnica.
Este 2026 representa un año especial para el grupo. Además de celebrar sus 15 años de vida artística, recibieron un importante reconocimiento al ser declarados de Interés Cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Santiago del Estero, una distinción que destaca su trayectoria, esfuerzo y aporte a la cultura popular.
A lo largo de estos años pasaron por la agrupación músicos y colaboradores que dejaron su huella, entre ellos Chicho Cuéllar, Hacho Barboza, Juachi Salazar, Gabi Díaz, Enzo Ledesma, Belén Abregú y Rocío Noriega.
En la actualidad, Shalako’s está integrado por Riki Reinoso y Luján Abregú en guitarras, Oto Cuéllar en bajo y Titoli Gómez en percusión.
Con 15 años de historia, la banda continúa apostando a la música, al arte y a las tradiciones santiagueñas, agradeciendo siempre el apoyo incondicional de sus familias y de una comunidad que los vio crecer y hoy los reconoce como verdaderos embajadores culturales de Monte Quemado.
Fuente: Prensa Norte.



