Se cumplen 11 años de la muerte del fiscal Alberto Nisman
A más de una década del hecho, la investigación continúa sin avances sustanciales.

A 11 años de la muerte de Alberto Nisman, la Justicia refuerza su avance sobre una de las líneas más sensibles del expediente a la hora de intentar esclarecer quiénes asesinaron al fiscal. Ya se considera probado que se trató de un crimen vinculado de manera directa a su función como investigador del atentado a la AMIA y denunciante de Cristina Fernández de Kirchner por la firma del Memorándum con Irán.
Se busca esclarecer la actuación de un pequeño grupo de agentes de inteligencia del Ejército que, según se logró determinar, estuvieron en las inmediaciones del departamento de Nisman durante el fin de semana del 18 de enero de 2015, antes del hallazgo del cuerpo del fiscal con un disparo en la cabeza en el baño de su casa en las torres Le Parc, en Puerto Madero.
A Nisman le faltaban horas para presentarse en el Congreso de la Nación y revelar detalles de su denuncia contra la entonces Presidenta, funcionarios de su gobierno y otros implicados por supuesto encubrimiento del ataque que dejó 85 muertos el 18 de julio de 1994 en Pasteur 633, sede de la mutual judía en el barrio de Once, con la firma del Memorándum.
La muerte del fiscal
Nisman fue encontrado muerto con un balazo en la cabeza en el baño del departamento que alquilaba en las torres Le Parc, en Puerto Madero, a las 22.32 de la noche del domingo 18 de enero de 2015.
En 2018, la Cámara Federal de la Ciudad de Buenos Aires avaló la hipótesis del asesinato y descartó el suicidio, en coincidencia con las conclusiones del juez Ercolini y el fiscal Taiano, quienes se basaron en un peritaje multidisciplinario de Gendarmería Nacional, entre otras evidencias. Nisman murió entre las 20 del sábado 17 y las 10 de la mañana del domingo 18 en su departamento del piso 13 del complejo.
A 11 años, aún se ignora “la identidad de aquellos que ejecutaron el hecho y de quiénes lo ordenaron”. Ese fin de semana, durante casi 13 horas, Nisman no contestó mensajes ni realizó llamadas, no levantó el diario de su puerta.
El año pasado, en la víspera del simbólico décimo aniversario, el presidente Javier Milei ordenó desclasificar una nueva tanda de archivos de inteligencia. La mira estuvo puesta en el escenario que se vivía a finales de 2014 y principios de 2015, con los cambios dispuestos en la AFI por el kirchnerismo. Desde antes de su muerte, el por entonces titular de la UFI AMIA era víctima de seguimientos ilegales físicos y virtuales: en un correo electrónico le enviaron un virus “troyano” que no llegó a activar.
Hasta ahora, un solo procesado
En el expediente central, hasta ahora, el único procesado en relación directa a lo ocurrido es el técnico informático Diego Lagomarsino, como supuesto partícipe en su rol de dueño de la pistola Bersa calibre 22 de la que salió el disparo. Dijo que Nisman lo llamó y se la pidió prestada. En el expediente surge que el primer llamado provino de Lagomarsino.
El foco también estuvo puesto en los cuatro custodios asignados a Nisman por incumplimiento de deberes porque ese fin de semana -cuando todas las miradas se posaban en el fiscal- se alejaron de la zona de custodia en reiteradas ocasiones, sin explicaciones convincentes y durante horas no supieron nada de él, no respondía los mensajes y no advirtieron a sus superiores lo que ocurría.
Por el descontrol y falta de preservación de prueba en la escena del crimen están imputados Fein, Berni y su ex segundo Darío Ruiz, los entonces jefes de la Policía Federal, Román Di Santo, y de la Prefectura, Luis Heiler.
Fuente: Infobae



