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San Martín, 176 años después: la historia del Libertador que cambió el destino de América

Este 17 de agosto se cumplen 176 años de la muerte del general José de San Martín, una de las figuras fundamentales de la historia argentina y latinoamericana. Militar, estratega, político y hombre de profundas convicciones, dedicó buena parte de su vida a un objetivo que estaba por encima de cualquier ambición personal: la libertad de los pueblos de América del Sur.

El llamado Padre de la Patria murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, a los 72 años. Sus restos fueron repatriados tres décadas después y desde 1880 descansan en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en el mausoleo de la Capilla Nuestra Señora de la Paz, custodiado permanentemente por dos granaderos. (Argentina.gob.ar)

De Yapeyú a los grandes campos de batalla

José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, actual provincia de Corrientes. Cuando tenía apenas seis años, su familia se trasladó a España y allí comenzó su formación militar.

A los 11 años ingresó como cadete al Regimiento de Murcia. Durante su carrera en el ejército español participó en 31 acciones militares y combatió contra fuerzas francesas, británicas y portuguesas. Su actuación en la batalla de Bailén, durante las guerras napoleónicas, le valió un ascenso a teniente coronel y una condecoración.

En 1811 decidió abandonar el ejército español y viajó a Londres. Un año después regresó a América. El 9 de marzo de 1812 desembarcó en Buenos Aires, donde comenzó la etapa decisiva de su vida.

Los Granaderos y la primera victoria

A poco de llegar, recibió el encargo de organizar un cuerpo de caballería que se convertiría en el Regimiento de Granaderos a Caballo.

El 3 de febrero de 1813, los Granaderos protagonizaron el Combate de San Lorenzo, la primera gran victoria de San Martín en territorio americano. El enfrentamiento duró aproximadamente 15 minutos y el propio San Martín estuvo cerca de perder la vida cuando su caballo cayó y quedó atrapado debajo del animal. Fue auxiliado por el soldado Juan Bautista Cabral y el sargento Juan Bautista Baigorria.

Aquel episodio marcó el comienzo de una carrera militar que terminaría llevando sus ejércitos mucho más allá de las fronteras de las Provincias Unidas.

Su paso por Santiago del Estero

La historia de San Martín también tiene un capítulo santiagueño.

En 1814, cuando asumió el mando del Ejército del Norte en reemplazo de Manuel Belgrano, San Martín tuvo una relación estrecha con Santiago del Estero y con figuras vinculadas a la provincia.

Durante mayo de 1814 permaneció en la ciudad de Santiago del Estero, alojado en la casa de Remigio Carol, primo de Manuel Belgrano. En ese mismo período, Belgrano se encontraba en la provincia, recluido por problemas de salud en la casa de sus familiares en Loreto. (HCDN)

La correspondencia entre ambos próceres constituye uno de los testimonios más interesantes de aquel momento. Belgrano escribió a San Martín preocupado por su salud y le ofreció ayuda a través de sus familiares y conocidos santiagueños. Una carta fechada el 28 de abril de 1814 fue enviada desde Santiago del Estero a San Martín, quien se encontraba en Tucumán. Posteriormente, otra comunicación de Belgrano fechada el 22 de mayo está dirigida a San Martín en Santiago del Estero. (Instituto Nacional Sanmartiniano)

Además, durante su conducción del Ejército del Norte, San Martín tuvo entre sus colaboradores a hombres vinculados a la región, mientras reorganizaba las fuerzas patriotas y comenzaba a delinear la estrategia que finalmente lo llevaría a abandonar la ruta tradicional hacia el Alto Perú.

El gran plan: cruzar los Andes

San Martín comprendió que avanzar directamente hacia el Alto Perú no era la mejor estrategia para derrotar definitivamente al poder realista.

Su propuesta consistió en cruzar la Cordillera de los Andes, liberar Chile y luego avanzar hacia Perú. Para llevar adelante ese proyecto fue designado gobernador intendente de Cuyo en 1814.

Desde Mendoza organizó y entrenó al Ejército de los Andes, reunió armas, recursos, caballos, alimentos y hombres y preparó una de las operaciones militares más extraordinarias de la historia.

En enero de 1817 comenzó el Cruce de los Andes. El grueso de las tropas atravesó la cordillera por el Paso de Los Patos, en San Juan, además de utilizar otros pasos para dispersar la atención de las fuerzas realistas. (Argentina.gob.ar)

El 12 de febrero de 1817 llegó la victoria de Chacabuco, que permitió la recuperación de Santiago de Chile.

Luego de la derrota patriota en Cancha Rayada, San Martín reorganizó sus fuerzas y el 5 de abril de 1818 obtuvo el triunfo decisivo en Maipú, que aseguró la independencia chilena. (Argentina.gob.ar)

De Chile a Perú

Con Chile liberado, San Martín puso en marcha la siguiente etapa de su plan continental.

El Ejército Libertador del Perú partió en 1820 y desembarcó en la bahía de Paracas. La campaña culminó con la entrada de San Martín en Lima y la proclamación de la independencia del Perú el 28 de julio de 1821.

San Martín asumió entonces como Protector del Perú.

Sin embargo, su proyecto todavía enfrentaba un enorme desafío: la presencia de fuerzas realistas en distintas regiones. En 1822 se entrevistó con Simón Bolívar en Guayaquil. Después de aquel encuentro, decidió retirarse de la vida política y militar americana.

Un militar que también fue estratega político

Uno de los aspectos más sobresalientes de San Martín fue que no fue simplemente un comandante exitoso en el campo de batalla.

Su gran aporte estratégico fue comprender que la independencia debía pensarse como un proceso continental. Por eso diseñó una campaña que conectaba Argentina, Chile y Perú.

También entendió la importancia de la organización, la disciplina, la logística y la información. El Ejército de los Andes no fue solamente una fuerza de soldados: fue una estructura cuidadosamente preparada durante años para enfrentar condiciones geográficas y militares extremas.

Pero además tuvo una característica política que lo diferenció: evitó utilizar sus ejércitos para intervenir en las guerras civiles argentinas.

Cuando regresó a Buenos Aires en 1823, las luchas entre unitarios y federales atravesaban al país. Poco después decidió marcharse nuevamente a Europa. Su negativa a involucrarse en las disputas internas fue una de las decisiones que marcaron su relación con la política argentina.

Algunos datos curiosos de San Martín

🔹 Nació en territorio que hoy pertenece a Corrientes, aunque durante su infancia la organización territorial era diferente.

🔹 Pasó buena parte de su juventud en España y combatió en el ejército español antes de regresar a América.

🔹 Participó en 31 acciones militares antes de convertirse en protagonista de las guerras de independencia sudamericanas.

🔹 En el Combate de San Lorenzo quedó atrapado debajo de su caballo y estuvo en serio peligro.

🔹 Creó y entrenó a los Granaderos a Caballo, cuerpo que se convertiría en uno de los símbolos militares más importantes de Argentina.

🔹 El Cruce de los Andes de 1817 es considerado una de las grandes hazañas militares de la historia.

🔹 Fue gobernador de Cuyo y desde allí organizó una enorme estructura económica y militar para concretar su campaña continental.

🔹 No buscó convertirse en gobernante permanente de los territorios que ayudó a liberar.

🔹 En Perú ejerció como Protector de la Libertad del Perú, pero posteriormente renunció al cargo.

🔹 Es reconocido como Libertador de Argentina, Chile y Perú, por su papel decisivo en los procesos independentistas de esos países.

🔹 Durante su exilio europeo escribió las famosas “Máximas para Merceditas”, destinadas a su hija Mercedes.

Sus últimos años en Europa

Después de retirarse de la vida política, San Martín se instaló en Europa junto a su hija Mercedes. Vivió en distintos lugares de Francia y Bélgica y llevó una vida mucho más alejada de los escenarios políticos y militares.

En sus últimos años sufrió diversos problemas de salud. Finalmente, el 17 de agosto de 1850 murió en su casa de Boulogne-sur-Mer, Francia, acompañado por su hija Mercedes, su yerno Mariano Balcarce y sus nietas, entre otras personas.

Tenía 72 años.

Treinta años después de su muerte, sus restos fueron trasladados a la Argentina. Desde 1880 descansan en el mausoleo construido en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en la Capilla Nuestra Señora de la Paz. Allí permanecen bajo custodia simbólica de los Granaderos a Caballo, el regimiento que él mismo creó.

El legado de un hombre que eligió la libertad

A 176 años de su muerte, la figura de San Martín continúa excediendo el ámbito militar.

Su legado reúne estrategia, disciplina, planificación, conducción política, austeridad y una concepción continental de la independencia.

Pero quizás uno de los aspectos más importantes de su legado sea su decisión de no convertir sus victorias militares en una herramienta de poder personal. San Martín abandonó los grandes escenarios políticos cuando entendió que su presencia podía profundizar los conflictos internos.

Por eso, más de dos siglos después de sus campañas, su nombre sigue asociado a una idea que atravesó toda su vida: la independencia no como un premio personal, sino como un proyecto de libertad para los pueblos de América.

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