A un mes de asumir como Vocero Presidencial, Adrián Ravier busca consolidar un giro comunicacional marcado por el perfil bajo y algunos traspiés
El vocero presidencial acumula una serie de errores en sus apariciones públicas. La diferencia el perfil de Manuel Adorni y los objetivos.

A cuatro semanas de haber reemplazado a Manuel Adorni en la vocería de la Casa Rosada, Adrián Ravier atraviesa una etapa de adaptación con un marcado cambio de estrategia. La impronta confrontativa e irónica de su antecesor fue desplazada por un tono docente y explicativo a pedido directo del presidente Javier Milei, en un intento por priorizar la exposición didáctica de la gestión sobre la pauta de choque político.
Sin embargo, este viraje hacia un perfil más técnico ha dejado al descubierto algunas grietas en la estrategia de la Secretaría de Comunicación. Mientras que en la gestión previa la Vocería acaparaba la centralidad de las definiciones, hoy el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, concentra el diálogo en off y el manejo del debate político con los medios, relegando a Ravier estrictamente a sus intervenciones en la conferencia diaria.
Las idas y vueltas de las últimas semanas
El nuevo esquema expuso contradicciones en sus recientes apariciones:
Pronósticos económicos: Durante una entrevista en el programa de streaming “La Misa”, el vocero planteó como posibilidad que el dólar alcance los $1.700 o $1.800 en los próximos meses, una declaración que generó rápido malestar puertas adentro del oficialismo por violar la regla de no arriesgar cifras sobre la divisa. Desde Balcarce 50 sostuvieron que las frases fueron sacadas de contexto.
Declaraciones sobre Malvinas: Tras referirse en redes sociales a la Argentina como un “país bananero” al argumentar sobre el reclamo de soberanía, Ravier desmintió la calificación ante la prensa acreditada, atribuyendo la lectura a “mala fe” de los medios y acusándolos de colaborar con la violencia social.
Fallos en sala de prensa: En la misma conferencia de prensa debió disculparse tras equivocarse al leer la respuesta a una pregunta formulada por los cronistas acreditados.
Desde la mesa chica de la Casa Rosada explican que el cambio busca alinearse con el clima de la gestión: “Para decir que nos llevamos el mundo por delante tenemos que efectivamente poder hacerlo; no tiene sentido un perfil alto si el Gobierno no está en alza”, resumió una fuente oficial. En la antesala del próximo año electoral, la Vocería deberá encontrar el equilibrio entre la precisión pedagógica y la capacidad de contener el debate público sin transformar las explicaciones en tropezones de agenda.



