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Melconian advirtió que el Gobierno entró en un “callejón complicado”: “Va a tener que elegir”

El economista señaló que el Ejecutivo deberá optar entre bajar la inflación, acumular reservas o reactivar la economía.

Carlos Melconian sostuvo que el Gobierno entró en un “callejón complicado” porque enfrenta al mismo tiempo el desafío de bajar la inflación, reactivar la economía y acumular reservas, tres objetivos que, según su análisis, ya no podrá alcanzar simultáneamente.

“Las cuatro cosas juntas no van a poder ser. Va a tener que elegir”, afirmó el economista al describir el escenario que enfrenta la administración de Javier Milei.

El ex titular del Banco Nación consideró que el programa económico atraviesa una etapa en la que la estabilidad cambiaria, la política monetaria y la necesidad de recomponer las reservas comienzan a entrar en tensión con la recuperación de la actividad.

En ese marco, cuestionó la decisión de sostener un tipo de cambio que, a su entender, genera una apreciación cambiaria que afecta especialmente a los sectores menos competitivos de la economía.

Melconian planteó que el Gobierno logró avanzar sobre el frente fiscal y monetario, pero ahora enfrenta un escenario diferente. “Acá resulta que tenemos superávit fiscal, seca monetaria y prácticamente estabilidad cambiaria forzada; no es libre el mercado”, señaló, y sostuvo que el problema aparece cuando se pretende mantener simultáneamente el descenso de la inflación, el crecimiento económico y la acumulación de dólares.

“Ahora entró en un callejón complicado: no tiene reserva, tiene que comprar dólares, tiene que reactivar la economía y tiene que colapsar la inflación”, resumió por Splendid AM 990.

Una economía cada vez más desigual
El economista también puso el foco en la evolución dispar de los distintos sectores productivos y cuestionó la idea de que la recuperación económica sea homogénea. Según su diagnóstico, existe una fuerte diferencia entre las actividades que actualmente muestran dinamismo y aquellas que continúan atravesando dificultades.

“El segmento ganador es 20% y el segmento muy perdedor es 50% y el neutro es 30%”, describió. Y fue todavía más contundente al graficar la situación: “No es ni dual ni asimétrica. Es 20 bien, 50 enterrado”.

En ese esquema, destacó el desempeño de sectores como la minería y el petróleo, que aportan divisas y contribuyen a evitar una crisis financiera. Sin embargo, remarcó que ese aporte no implica necesariamente una recuperación generalizada de la economía. “No tenemos que confundir evitar una crisis financiera con rehabilitar a la Argentina. Son dos cosas diferentes”, sostuvo.

Para Melconian, la principal dificultad está en que las actividades que mejor funcionan no tienen la capacidad suficiente para absorber al conjunto de los trabajadores que dependen de los sectores más afectados. “La parte magra de esto es una economía gris mediocre porque el 20 ganador emplea 300.000 tipos y el 50 perdedor emplea 8 millones”, afirmó.

El tipo de cambio, otro frente de tensión
En relación con el dólar, Melconian cuestionó la estrategia de sostener una moneda apreciada y diferenció entre una economía con una moneda fuerte y una economía que mantiene un tipo de cambio artificialmente elevado en términos reales. “No confundas apreciación cambiaria con moneda fuerte”, planteó.

En ese sentido, sostuvo que el actual esquema puede profundizar los problemas de las empresas que necesitan competir en un contexto de apertura económica. Acá estamos frente a una apreciación inadecuada y, mientras se dan las reformas de largo plazo, la desregulación y la mar en coche, no le metas la tenaza del tipo de cambio donde los embretás porque vas a mandar a la quiebra a la mitad de la Argentina, advirtió.

El economista consideró que el debate sobre el valor del dólar no puede analizarse de manera aislada, sino en relación con la estructura productiva, los costos y la capacidad de las empresas para competir.

El desafío de reactivar la economía
Melconian también relativizó las expectativas oficiales sobre el crédito como motor de la recuperación. A su entender, la expansión del financiamiento no será suficiente para generar por sí sola un crecimiento sólido y generalizado. “El virtuosismo de este programa es que explote el crédito para bien y eso no va a venir”, sostuvo.

En ese escenario, planteó que una parte importante de la población todavía no recuperó el poder adquisitivo necesario para impulsar el consumo y que las diferencias entre sectores productivos se reflejan también en el comportamiento de la demanda.

La situación, según el economista, configura una recuperación fragmentada en la que algunas actividades avanzan mientras otras permanecen rezagadas.

La “fatiga social” como riesgo
Más allá de los indicadores macroeconómicos, Melconian puso especial énfasis en el impacto social de una recuperación que no llega de la misma manera a todos los sectores. “Vos tenés que distinguir: problema galopante es financiero. El otro es un problema donde nunca sabés por dónde salta la liebre”, explicó.

En ese sentido, advirtió que el mantenimiento de determinados niveles de estabilidad económica no necesariamente garantiza que el malestar social permanezca controlado si los hogares no perciben mejoras concretas.

“Cuando estás en una economía entre gris y gris oscuro donde 20% se la lleva con palas, 50% mira y el Presidente putea, carajea, se pelea con Lula y que un día la gente se hincha la pelota”, afirmó.

Para el economista, el desafío del Gobierno será entonces transformar la estabilidad alcanzada en una recuperación más amplia, capaz de alcanzar a los sectores que todavía permanecen fuera de la mejora económica.

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