Los obispos instan a líderes del G7 a poner fin a la carrera armamentística
En un mensaje firmado por referentes episcopales de las siete economías más grandes del mundo, piden la acogida digna de las poblaciones desplazadas y la mitigación de la crisis ecológica.

Las conferencias episcopales de los países del G7 hacen un llamamiento a sus respectivos líderes, que se reunirán hasta el 17 de junio, en Évian, Francia. Desean poner la capacidad de las Iglesias para el diálogo, la mediación y el apoyo a los más vulnerables al servicio de la paz y la comunidad internacional.
El llamamiento de las conferencias episcopales católicas de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón, con el apoyo del presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (Comece), lleva por título “Construyendo puentes para la paz, la justicia y la dignidad humana“.
En el preámbulo de este texto, reiteran que “la dignidad de toda persona humana debe seguir siendo el fundamento de toda gobernanza política y económica” y que “el G7 tiene una responsabilidad particular por el bien común mundial”, haciendo hincapié en que “las decisiones adoptadas por sus Estados miembros tienen consecuencias directas para las personas, para la estabilidad internacional y para el futuro de las generaciones más jóvenes”.
En el contexto actual no solo está marcado por cuestiones geopolíticas que podrían derivar en conflictos generales, sino también porque el mundo se enfrenta a una crisis climática y a rápidas transformaciones tecnológicas, los obispos formalizaron cuatro propuestas contundentes.
El multilateralismo, una prioridad
En primer lugar, “reafirman el multilateralismo y la primacía del derecho internacional”. No es “solo la política de poder, la carrera armamentística o la dinámica de fuerzas”. De ahí que llaman a los países del G7 para que “muestren el camino hacia la reconciliación entre los pueblos mediante el diálogo, la negociación y el respeto mutuo”.
El llamamiento reafirma también la importancia de respetar el derecho internacional humanitario, proteger a la población civil, la libertad religiosa y la dignidad de los prisioneros de guerra y las personas desplazadas.
Desarrollo y solidaridad
La segunda propuesta consiste en “situar a la persona humana en el centro del desarrollo y la solidaridad internacional” y exhortan al G7 para que renueve sus compromisos con la solidaridad internacional y una alianza justa con los países del Sur Global y la necesidad de una escucha mutua más atenta entre los pueblos.
“Se necesitan sistemas judiciales eficaces, justos y que respeten la dignidad humana, así como una mayor conciencia de las responsabilidades colectivas, incluso en las sociedades de consumo”, enfatizan.
La IA al servicio del bien común
En tercer lugar, esta “Iglesia 7“, como se autodenomina, insta al G7 y a las empresas tecnológicas a “proteger a los niños y jóvenes en la era digital” mediante el establecimiento de “normas claras para que las nuevas tecnologías se pongan al servicio de la persona humana y del bien común”, en consonancia con la encíclica Magnifica humanitas de León XIV, los obispos insisten en que la gobernanza de la inteligencia artificial debe “orientarse hacia el bien común, la justicia, la transparencia y la inclusión”.



