Ciencias

Las mujeres en la ciencia: avances, brechas persistentes y el desafío de cambiar la cultura

En Argentina, las científicas tienen fuerte presencia en el sistema, pero las desigualdades reaparecen en los espacios de liderazgo y decisión.

Aunque en la Argentina las mujeres ocupan un lugar relevante dentro del sistema científico, las brechas de género se profundizan a medida que avanza la carrera profesional.

El acceso a cargos jerárquicos, el reconocimiento académico y la participación en espacios de decisión continúan mostrando desigualdades. A nivel global, apenas 3 de cada 10 personas dedicadas a la investigación son mujeres, y menos del 4% de los Premios Nobel científicos fueron otorgados a ellas, según datos citados en un informe difundido por TN.

Las científicas consultadas coinciden en que el problema no es la falta de talento ni de formación, sino la persistencia de sesgos —muchas veces invisibles— en evaluaciones, financiamiento y oportunidades.

Gabriela Pagnussat, investigadora del Conicet y ganadora del Premio Nacional L’Oréal–Unesco 2025, advirtió en diálogo con TN que las mujeres siguen teniendo menor acceso a posiciones de liderazgo y menor visibilidad, además de enfrentar el desafío de conciliar la maternidad con una carrera que exige dedicación plena.

Desde el área de las ciencias exactas, Mehrnoosh Arrar, también investigadora del Conicet y premiada en 2025, sumó otro elemento clave: el desfinanciamiento que atraviesa al sistema científico argentino. Sin embargo, remarcó que, incluso más allá del contexto económico, las mujeres deben afrontar una carga desigual de tareas de cuidado que limita el tiempo y la concentración necesarios para investigar.

En disciplinas vinculadas a la biología y la conservación, las desigualdades se manifiestan en barreras más sutiles. Subestimación de opiniones, menor presencia en la toma de decisiones, dificultades para el trabajo de campo y escasez de políticas de cuidado en congresos y actividades académicas forman parte de una estructura que aún arrastra una tradición históricamente masculina.

Un empleado apagó una heladera y acabó con una investigación de más de 20 años. (Foto: Adobe Stock)

Pese a este panorama, las investigadoras destacan que existen oportunidades concretas para transformar la realidad: políticas de equidad, licencias parentales equilibradas, financiamiento con perspectiva de género y programas que incentiven a niñas y jóvenes a elegir carreras científicas.

El desafío, coinciden, no es solo incorporar más mujeres a la ciencia, sino modificar las condiciones estructurales que condicionan su desarrollo. Una ciencia más diversa no es solo una cuestión de justicia, sino también de calidad y de futuro.

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