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La IA permitió identificar a un verdugo nazi en una de las imágenes más estremecedoras del Holocausto

Los recientes avances posibilitaron asignar un nombre al ejecutor retratado en la imagen conocida como “El último judío de Vinnitsa”, aunque el rostro de la víctima sigue sin ser identificado.

Una de las fotografías más perturbadoras del Holocausto, tomada en 1941 en la actual Ucrania, volvió a ocupar el centro del debate histórico tras un hallazgo revelador: gracias al uso de inteligencia artificial, fue posible identificar al soldado nazi que aparece apuntando su arma contra un hombre al borde de una fosa común. La imagen, conocida como El último judío de Vinnitsa, es símbolo del llamado “Holocausto de las balas”, la ejecución masiva de civiles judíos en Europa del Este durante la Segunda Guerra Mundial.

Según una investigación del historiador alemán Jürgen Matthäus, publicada en la revista especializada Zeitschrift für Geschichtswissenschaft, el autor material del asesinato fue Jakobus Onnen, integrante de los escuadrones de la muerte nazis. Onnen tenía 34 años al momento del crimen y murió en 1943 durante un ataque partisano, lo que impidió que fuera juzgado tras la guerra.

El avance fue posible a partir del uso de tecnología de reconocimiento facial asistido por IA, aplicada sobre fotografías aportadas por familiares del propio Onnen. Las comparaciones arrojaron niveles de coincidencia de entre el 98,5% y el 99,9%, cifras consideradas extremadamente altas para imágenes históricas de baja resolución, explicó Matthäus en declaraciones recogidas por El País.

El último judío en Vinnytsia',

La investigación también permitió corregir un error histórico largamente difundido. Durante décadas se creyó que la escena había ocurrido en Vinnitsa, pero documentos hallados en archivos del U.S. Holocaust Memorial Museum —incluidos diarios de guerra del oficial alemán Walter Materna— confirmaron que la ejecución tuvo lugar en Berdychiv, y que miembros del ejército regular alemán estaban al tanto de las matanzas perpetradas por los Einsatzgruppen.

Jakobus Onnen, nacido en 1906 y de formación docente, fue miembro de las SA, las SS y de los escuadrones móviles responsables del asesinato de cientos de miles de civiles, principalmente judíos, en territorios ocupados de la Unión Soviética. “En la foto se ve claramente que el asesino pertenecía a la Policía de Seguridad Alemana y al SD, bajo las órdenes de Heinrich Himmler”, sostuvo Matthäus, según consignó El País.

Sin embargo, mientras la tecnología permitió poner nombre al verdugo, la identidad de la víctima sigue siendo un misterio. De acuerdo con el investigador, esta situación es frecuente incluso hoy, pese a bases de datos como la de Yad Vashem, que reúne 4,7 millones de nombres de personas asesinadas durante la Shoah, aunque aún conserva más de 1,3 millones sin identificar.

“La dificultad persiste por la falta de documentos, testimonios y archivos fotográficos previos a la ocupación nazi”, explicó Matthäus en diálogo con El País. Así, la fotografía conserva su fuerza simbólica: la de un rostro humano anónimo enfrentado al abismo, mientras la historia logra avanzar sobre los responsables, pero no siempre sobre quienes fueron silenciados para siempre.

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