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Fuego en la Patagonia: la sequía y el calor extremo en algunos focos agravan el escenario

Los incendios forestales afectan la biodiversidad la estabilidad de los suelos y la supervivencia de especies como lenga ciprés y coihue.

La Patagonia argentina enfrenta, posiblemente, una de las temporadas de incendios más intensas registradas. El fuego ya obligó a evacuar localidades, consumió miles de hectáreas y disparó la alarma por peligro extremo en casi todo el país.

Especialistas anticipan que el impacto ambiental y social podría igualar o superar el récord del año pasado, cuando el fuego devastó áreas protegidas, zonas rurales y urbanas.

“Esta temporada va en línea con la ‘nueva normalidad’ que indica que anualmente en la zona Andina de Patagonia Norte ya no se queman cientas o miles de hectáreas, sino decenas de miles de hectáreas”, afirmó Thomas Kitzberger, investigador superior del CONICET, en diálogo con el sitio Infobae.

En Chubut, el Gobierno provincial y el Ministerio de Seguridad de la Nación vincularon los incendios con la presencia de grupos radicalizados en la zona afectada, aunque no realizaron imputaciones directas. Las autoridades confirmaron que el incendio fue intencional y señalaron la existencia de acelerantes y amenazas previas, además de destacar que el 95% de los focos en la región tienen origen humano. A pesar de esto, las condiciones de sequía y calor extremo dificultan el control de las llamas en todo el territorio.

En Chubut, los incendios afectan principalmente a Puerto Patriada y Epuyén, donde más de 3.000 personas debieron evacuar sus hogares y sitios turísticos. Brigadistas, y bomberos voluntarios concentran esfuerzos para frenar el avance de las llamas, aunque el fuego se mantiene fuera de control en la región norte de la provincia. El gobernador Ignacio Torres confirmó en conferencia de prensa que uno de los principales focos tuvo un origen intencional, lo que motivó una investigación judicial con hallazgos de artefactos explosivos y amenazas previas.

En Bariloche, la zona de la barda del Ñireco se vio afectada por un nuevo incendio que avanzó sobre zonas pobladas. Autoridades del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) y la Agencia Federal de Emergencias (AFE) insistieron en el nivel de riesgo “muy alto” y la necesidad de respetar las prohibiciones para la prevención de nuevos focos.

El contexto climático y la “nueva normalidad” en la región

Kitzberger advirtió a Infobae que “la temporada 25-26 comenzó muy temprano con una serie de focos iniciados por tormentas eléctricas, dos de los cuales derivaron en incendios de grandes dimensiones: uno en el valle del Río Turbio (Chubut) con más de 3.000 hectáreas quemadas y sector aún activo, el otro en Lago Menéndez que se reavivó en los últimos dos días con un comportamiento muy activo con numerosos focos secundarios y lleva extraoficialmente quemadas al día de hoy alrededor de 9.000 hectáreas”.

El tercer gran incendio en la provincia fue en Puerto Patriada, provocado de manera intencional, y superó las 3.000 hectáreas en pocos días. “Quiere decir que habiendo recién comenzado la temporada de incendios ya estaríamos alcanzando la mitad del área quemada del año pasado”, remarcó el especialista.

El impacto ecológico resulta profundo. Tras un incendio, los suelos pueden permanecer calientes durante días o semanas, lo que dificulta la regeneración natural y expone aún más a las raíces y semillas a daños irreversibles.

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