Finaliza juicio contra una mujer acusada matar a un hombre aplastándole el cráneo con un ladrillo
Para este jueves están previstos los alegatos y posiblemente haya veredicto.

El juicio contra María Isabel Carrizo entró en su última etapa y para este jueves están previstos los alegatos y, posiblemente, se conozca el veredicto en la causa donde está acusada por el homicidio de Darío Aranda.
El crimen acaeció el 9 de marzo del año pasado en un paraje rural denominado San Luis, distante a 75 km de Quimilí, en el departamento Juan Felipe Ibarra. La víctima vivía en una vivienda tipo rancho, en un lugar totalmente montuoso, cerca de plantaciones.

El querellante Juan Cruz Martínez explicó que “el hecho que se está investigando en este juicio oral es el homicidio de Darío Aranda y hasta el momento por lo que se viene acreditando es que sólo estuvieron en el lugar la víctima y la acusada. Él tiene un golpe él en la cabeza que le provoca el desangramiento y posterior convulsión”.
La víctima fue trasladada para que recibiera auxilio médico, pero falleció: “Lo logran llevar hacia el hospital, pero ya prácticamente llega sin vida, muere a las horas y el elemento con el que se habría producido el hecho sería un ladrillo común, de barro cocido. Eso es lo que le provoca la muerte”.

“Una persona lo ha golpeado la cabeza y lo que la fiscalía y la querella que represento sostienen es que ella es la autora material del hecho, ella es la que le habría golpeado con este ladrillo en la cabeza al señor Aranda”, esgrimió Martínez.
En cuanto a la versión que dio la acusada, señaló que sostuvo que la víctima habría sufrido un supuesto asalto, pero “desde un primer momento la fiscalía lo descarta en base también a las hipótesis que le va planteando el personal policial que ha intervenido”.

Y añadió que los presuntos autores de ese robo nunca fueron individualizados y la versión de la imputada “no está del todo clara”, por lo que la querella “va a abogar para que sea condenada” y acotó que “probablemente el móvil sea económico”.
Martínez también aclaró que víctima y victimario “no tenían ninguna relación; la señora estaba en un concubinato con otro hombre de un pueblo distante a 35 km. y es madre de cuatro hijos. Probablemente haya ido (a la casa de Aranda) por un trabajo”, explicó.



