El rescate de mineros varados por un temporal en Catamarca fue “un milagro con final feliz”
Un bombero que participó del operativo contó cómo sobrevivieron los trabajadores durante cuatro días a casi 4.400 metros de altura y con temperaturas de hasta 24 grados bajo cero.

El rescate de los últimos cuatro mineros que permanecieron varados durante cuatro días y tres noches en la Cordillera catamarqueña estuvo marcado por condiciones extremas y momentos de alta tensión. Alfredo Medina, bombero voluntario de Santa María e integrante del equipo de rescate de montaña, aseguró que la supervivencia de los trabajadores fue “un milagro con final feliz”.
En diálogo con un medio nacional, mientras regresaba junto a la caravana de ambulancias que trasladaba a los operarios rescatados, Medina reconstruyó el operativo que se inició el lunes por la tarde, luego de que familiares alertaran que los mineros no habían llegado a su lugar de trabajo.
A partir de esa notificación, dos dotaciones de bomberos partieron desde Santa María rumbo a la zona de Antofagasta de la Sierra. Sin embargo, el intenso temporal de nieve dificultó el avance desde el inicio.
El bombero explicó que uno de los móviles debió detenerse en la localidad de El Peñón para asistir a familias de turistas que también habían quedado atrapadas por la tormenta, entre ellas un grupo con tres niños y otra familia que viajaba con un bebé de pocos meses. El resto del personal continuó camino hacia el proyecto minero Tres Quebradas.
UNA BÚSQUEDA BAJO CONDICIONES EXTREMAS
Medina recordó que la primera noche transcurrió en medio de una intensa nevada que nunca cesó. Los rescatistas intentaban abrirse paso para llegar a las coordenadas disponibles, pero la acumulación de nieve hacía prácticamente imposible el tránsito.
Al día siguiente se incorporaron al operativo efectivos de Gendarmería, Policía, personal de empresas mineras, maquinaria pesada y vehículos municipales. En algunos sectores la nieve alcanzaba un metro de altura y, en otros, superaba los dos metros, por lo que fue necesario avanzar utilizando palas y picos, según El Ancasti.
Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando, con una temperatura cercana a los 16 grados bajo cero durante la noche, un grupo de rescatistas decidió abandonar los vehículos y caminar durante dos horas para llegar a un refugio donde creían que podían encontrarse los trabajadores. Sin embargo, el lugar estaba vacío.
CÓMO LOGRARON SOBREVIVIR
Mientras tanto, dos de los cuatro mineros, conocedores de la zona, decidieron abandonar la camioneta donde permanecían refugiados para intentar encontrar señal con un teléfono satelital. Antes de quedar nuevamente incomunicados lograron enviar su ubicación.
Los otros dos permanecieron junto al vehículo, que ya se había quedado sin combustible, por lo que soportaron las bajas temperaturas sin calefacción, alimentos ni agua.
Finalmente, este miércoles, una camioneta de una empresa privada que logró acceder por un camino alternativo encontró a uno de los trabajadores caminando. Según relató Medina, el hombre había pasado tres noches desplazándose en busca de ayuda y, cuando el viento blanco impedía avanzar, se enterraba en la nieve para protegerse del frío.
“Él tenía esos conocimientos de supervivencia, que es lo que lo hizo sobrevivir a todo esto”, explicó el rescatista.
Gracias a la información aportada por ese trabajador, otro grupo localizó al segundo minero, que permanecía en la parte superior de un cerro. Tras asistirlo y descenderlo, ambos fueron trasladados para recibir atención médica.
“Estaba muy mojado. Estoy hablando de casi 4.400 metros de altura, sin agua, sin comida, con 16 grados bajo cero. Una noche llegó a 24 grados bajo cero”, describió Medina, quien resumió el desenlace del operativo con una frase que reflejó la magnitud de lo ocurrido: “Para mí es un milagro con final feliz”.



