El Indec cambia la forma de medir la inflación: cómo será a partir de enero
El Indec actualizará la canasta y la metodología del IPC para reflejar consumos actuales. El primer índice con el nuevo cálculo se conocerá en febrero.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) cambiará la metodología para medir la inflación a partir de este viernes 2 de enero. Ahora, adecuará el cálculo a una canasta de consumo más representativa de los gastos actuales.
Pese a que el Gobierno anunció en septiembre que haría este cambio, se definió implementarlo a partir del 2026 para facilitar la comparación intermensual. El giro se produce en un escenario marcado por el creciente contraste entre los datos mensuales que difunde el organismo y el impacto real que perciben los ciudadanos en su economía cotidiana.
Cuando se conocerá el primer IPC con la nueva medición
Aunque la modificación ya está en marcha, los datos que el INDEC difunda el próximo 13 de enero todavía responderán al método anterior, ya que se trata de la inflación de diciembre de 2025.
Por lo tanto, el primer IPC renovado se conocerá el miércoles 11 de febrero, fecha en la que se publicará el índice correspondiente a enero. Desde el organismo aclararon que se convocará a una conferencia de prensa para dar precisiones sobre el nuevo método de medición.
En qué consiste la nueva metodología del Indec para medir la inflación
Según trascendió, el nuevo IPC se basa en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017–2018, reemplazando la referencia actual (2004–2005). Además, se adoptan estándares internacionales de clasificación (COICOP 2018), con 13 divisiones de consumo, es decir una más que las del método anterior.
La nueva metodología amplía la canasta de bienes y servicios y reconfigura las ponderaciones del índice: alimentos y bebidas reducen su peso relativo, mientras que transporte y comunicación ganan incidencia, con el objetivo de reflejar patrones de consumo más actuales.
El rubro de comunicaciones gana protagonismo e incorpora consumos que antes tenían escasa incidencia o directamente no existían. El nuevo esquema contempla los cambios en el uso de la telefonía y el acceso a internet, y suma gastos como las plataformas de streaming de música y películas, hoy habituales en el presupuesto de muchos hogares.
En paralelo, el sistema de relevamiento se moderniza de manera integral: la cantidad de precios monitoreados se amplía de forma sustancial y la recolección pasa a ser completamente digital. Con este cambio, se busca agilizar el procesamiento de la información y fortalecer la trazabilidad de los datos.



