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El Gobierno derogará casi 1.000 normas y redefinirá el rol del Instituto del Vino

Dejará de fiscalizar el proceso productivo y controlará el producto terminado, entre otros cambios que ya traen controversias.

El Gobierno nacional puso en marcha una reforma profunda del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que elimina cerca de 1.000 normas históricas del sector y modifica de raíz el sistema de control.

A través de la Resolución 37/2025, el organismo dejará de fiscalizar el proceso de elaboración del vino para concentrarse exclusivamente en verificar la calidad del producto final.

La medida forma parte de un plan impulsado por la Secretaría de Agricultura y el Ministerio de Desregulación, que busca “eliminar trabas burocráticas y devolver libertad a la industria”.

El nuevo digesto normativo deroga 973 de las 1.207 normas vigentes y redefine el rol del INV, que ya no realizará inspecciones presenciales durante la producción: se dejarán de efectuar unas 5.000 fiscalizaciones al año.

Según el Gobierno, el esquema anterior imponía costos y demoras que afectaban la competitividad. Con el nuevo modelo, el control se limitará al tramo final de la cadena para garantizar que los vinos no estén adulterados y sean aptos para el consumo.

El presidente del INV, Carlos Tizio, defendió la reforma y aseguró que la industria está “madura” para este cambio, destacando que entre el 85% y 90% de las bodegas no registró sanciones en los últimos años. Sostuvo además que el organismo mantendrá su personal y aumentará el volumen de muestreos, ya que los inspectores —enólogos e ingenieros agrónomos— seguirán abocados a verificar la calidad del producto final.

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