El estiramiento de 10 segundos que ayuda a controlar el estrés y reducir la presión arterial
Un reciente trabajo científico revela una alternativa eficaz para quienes buscan alivio rápido frente a la tensión diaria sin recurrir a tratamientos médicos tradicionales

Un estiramiento de tan solo diez segundos en la parte superior de la espalda y el cuello puede reducir la presión arterial de manera inmediata, según un estudio reciente dirigido por el doctor Jorge L. Reyes-Castro de la Universidad de Minnesota y la Universidad Johns Hopkins.
El hallazgo, difundido por el medio GQ, indica que este sencillo movimiento también produce una sensación de relajación, sin requerir experiencia previa ni equipo especial.
Descripción de la técnica y resultados inmediatos
El procedimiento consiste en elevar los hombros hacia las orejas y estirar el cuello hacia atrás, manteniendo una respiración normal y la postura durante al menos diez segundos.
Los investigadores observaron que quienes adoptaron esta postura experimentaron una caída sustancial de la presión arterial de forma casi instantánea. Según Reyes-Castro, este resultado es destacable porque se trata de un movimiento accesible y fácil de incorporar a la rutina diaria.
La investigación se realizó tanto con participantes sentados como de pie, y en ambos casos se evidenció el mismo efecto. Esta versatilidad permite que el ejercicio pueda aplicarse en diferentes contextos, como ambientes laborales, educativos o en el hogar, facilitando su integración como parte de prácticas diarias destinadas a reducir el estrés.
Comparación con otras prácticas y singularidad fisiológica
Una de las diferencias más notables entre este estiramiento y otras técnicas de relajación radica en su impacto sobre la frecuencia cardíaca.
Tradicionalmente, al disminuir la presión arterial, el organismo responde incrementando el ritmo cardíaco como mecanismo compensatorio. Sin embargo, el estudio demostró que este fenómeno no ocurre con el estiramiento, lo cual representa una ventaja adicional.
Según explicó Reyes-Castro en GQ, esta ausencia de incremento en la frecuencia cardíaca sugiere que el estiramiento actúa sobre vías fisiológicas distintas a las de ejercicios más convencionales.
El hallazgo refuerza la utilidad del gesto como herramienta específica para el control del estrés sin sobrecargar el sistema cardiovascular.
Mecanismo fisiológico: el sistema nervioso parasimpático
El efecto relajante del estiramiento se atribuye a la activación del sistema nervioso parasimpático, encargado de promover estados de descanso y recuperación.
Reyes-Castro detalló que “lo que probablemente estás logrando con este estiramiento es potenciar y activar el sistema parasimpático, generando placer, relajación y calma”. Este mecanismo contrasta con el sistema simpático, que se activa ante situaciones de estrés, elevando la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
El sistema parasimpático cumple un rol fundamental en la regulación del equilibrio fisiológico, ayudando al cuerpo a recuperarse y restablecer la calma tras episodios de tensión. Por eso, la técnica propuesta no solo reduce la presión arterial, sino que también contribuye a una sensación general de bienestar.
Aplicaciones cotidianas y contexto emocional
El estiramiento puede incorporarse de manera espontánea en momentos de estrés emocional o durante jornadas laborales intensas. Su facilidad de ejecución permite realizarlo sin interrumpir las actividades diarias, convirtiéndose en un recurso práctico para quienes buscan estrategias rápidas de gestión del estrés.
Además, la técnica puede combinarse con prácticas como la respiración consciente o la meditación, potenciando el efecto calmante y favoreciendo el retorno al equilibrio fisiológico tras situaciones de ansiedad, enojo o presión mental.
Advertencias sobre el alcance terapéutico
A pesar de los beneficios demostrados, los expertos insisten en que este método no sustituye tratamientos médicos para quienes padecen hipertensión.
Reyes-Castro advirtió en GQ que “no es un tratamiento para la hipertensión, todavía es necesario seguir tomando la medicación”. La recomendación es considerar el estiramiento como complemento, no como alternativa al seguimiento profesional.
Los investigadores sugieren que personas con diagnóstico de hipertensión siempre consulten con su médico antes de modificar o complementar sus rutinas de tratamiento. El ejercicio puede ser útil para aliviar tensiones puntuales, pero no reemplaza la medicación ni el control clínico.



