El drama de Agostina Páez a días del inicio del juicio en su contra
La joven enfrenta cargos por injuria racial.

Ya pasaron más de dos meses desde que Agostina Páez quedó retenida en Río de Janeiro por orden de la Justicia local. Su calvario, como ella lo define, comenzó el pasado 14 de enero, cuando protagonizó una discusión con los empleados de un bar carioca. Lo que la llevó a ser acusada por injuria racial y quedar cerca de una condena a 15 años de prisión fue un video que grabó uno de los involucrados, donde se ve a la argentina hacer un gesto imitando a un mono que derivó en tres denuncias penales en su contra por discriminación.
“He reaccionado mal y estoy muy arrepentida de eso”, dice ahora en diálogo con Infobae desde el departamento que alquiló en las afueras de la ciudad cuando le pusieron una tobillera electrónica y le prohibieron irse de Brasil hasta nuevo aviso.
Agostina casi no sale a la calle desde que se difundió su grabación porque aseguró que varias veces los brasileños la amenazaron con agredirla por ello. En la entrevista con este medio dijo que vive en una paranoia constante, que sale a hacer compras completamente tapada y que hasta intenta no hablar para que no la reconozcan.
“La verdad, yo la estoy pasando mal aquí. Para mí estos días son eternos y estoy viviendo un calvario hace dos meses en los que no puedo salir a ningún lado. No me relaciono con nadie”, compartió la santiagueña.
Agostina dice que ya perdió sus esperanzas, pero espera que igual la dejen volver a su país natal
El próximo martes 24 de marzo será un día clave para su causa: se enfrentará a una audiencia donde se definirá si su expediente se eleva o no a juicio. “Mi situación judicial me preocupa mucho y el estar aquí, en este país que me odia, me preocupa y me genera mucha ansiedad”, admitió Agostina.
En total acumula tres denuncias por injuria racial realizadas por tres empleados del bar, con dos de los cuales, ella dice, no tuvo contacto. El único con el que sí discutió fue a quien le hizo el repudiable gesto que se viralizó.
En este contexto, contó a Infobae que la reacción fue a raíz de que el denunciante se agarró los genitales frente a ella.
“Nos quisieron cobrar otra vez lo que habíamos consumido a pesar de tener los comprobantes y no nos dejaban irnos del lugar. Una amiga fue a pagar igual para dejar de discutir y ellos empezaron a reírse de nosotras. Ahí me escuchan que digo ‘nos están robando’ y empieza el enojo de ambos lados”, recordó Páez.
Agostina Páez contó como atraviesa su estadía en Río de Janeiro mientras avanza la causa judicial en su contra
Según el relato de la argentina, cuando se estaba yendo caminando con sus amigas, los empleados empezaron a burlarse de ellas y a gritarles. “Cuando estábamos cruzando la calle, yo escucho que gritan, todas escuchamos que gritan. Y yo y mi amiga nos damos vuelta y ahí es donde las dos vemos que el que nos estaba gritando se estaba tocando los genitales”, recordó. “Ahí es donde yo reacciono horrible, reacciono mal y me arrepiento un montón de haber reaccionado de esa manera. No debería haber reaccionado así”.
—¿Cuándo te diste cuenta de que había sido grave?
—Para nosotras había sido una discusión. Al día siguiente me llega un mensaje supuestamente de la policía pidiéndome mis datos. Yo dije: “Esto puede ser falso”. Porque lo único que pedía era información de dónde vivo, de cuándo son mis vuelos, a dónde me voy, dónde estoy parando. No respondí. Después llega otra notificación, también por mensaje, y ahí es donde decía el delito del que se me acusaba. Decía injuria racial. Y ese tenía ya una firma. No me terminaba de cerrar todo, pero de todas formas me presento yo a la delegación de Rocinha. Fui con una amiga y con miedo porque no sabía si era verdadero o falso.
Y agrega: “Fuimos un sábado a las siete de la mañana porque ese mismo día teníamos los vuelos para volver a Argentina. Cuando vamos ahí, me dicen: “No puedes salir del país, vas a tener que tener una tobillera electrónica”. Ahí me muestran el video y empieza todo mi calvario. En el mismo momento en que yo estaba en la delegación, ya se empieza a difundir el video y empiezo a recibir las primeras amenazas“.
—¿Cómo es hoy tu día a día?
—Gasto unos 4.000 reales en mantenerme y me ayuda mi familia porque yo no puedo trabajar. No sé cuánto voy a aguantar así. Voy al juzgado una vez al mes y me tengo que reunir con el consulado. Esas son mis únicas salidas, que obviamente también me da miedo porque pido auto de aplicación y sale mi nombre, entonces para mí también ya es un riesgo pedirme. Si tengo que ir al mercado, voy toda tapada para comprarme comida, pero esas son todas mis salidas. No voy a la playa y trato de no hablar o hablo en portugués para que no se den cuenta de que soy yo. Vivo en una paranoia constante.
—¿En qué estado está tu causa?
—La semana que viene tenemos una audiencia de instrucción en donde van las partes con las pruebas. Después el juez decide si se eleva a juicio. Como son tres personas las que me denuncian y la pena es de dos a cinco años, piden como la pena máxima de los tres delitos, que en un concurso material se llama. (NdR: si se suman todos, podrían ser 15 años).
Luego, detalla: “Lo que pasa es que la fiscalía, al imputarme tres delitos en concurso material, ellos están buscando que tenga una pena de por lo menos seis años. Y cuando la pena supera los cuatro años, es efectiva, es decir, vas al penal. Si fuera menos, se podría pedir que yo siga con estas mismas medidas que tengo”.
—¿A qué apunta la estrategia de tu defensa?
—Mi abogada lo que quiere es revocar las medidas cautelares y que yo pueda responder el proceso desde Argentina. Y después que se traten las cuestiones de fondo, es decir, de los hechos. Su principal objetivo es conseguir eso por mi integridad física también, porque yo estoy corriendo peligro. No es que quiera que me absuelvan o que no cumplir o salir impune. Lo único que quiero es volver a mi país, porque no me siento segura aquí y no puedo seguir viviendo de esta manera.
—¿Pensás en la posibilidad de ir a la cárcel? ¿Te da miedo?
—La verdad, confío en que el juez va a resolver como corresponde y que va a ser imparcial. Que tenga en cuenta todo el contexto, porque no soy una persona racista. Sé que he reaccionado mal y que he ofendido a un montón de personas y he pedido disculpas ya; no sé en qué forma pedir disculpas. He estado hablando con otras personas, interiorizándome de lo que es el racismo, estudiándolo, entendiendo el contexto histórico de Brasil, para tratar de ponerme en las personas que lo sufren. Y he pedido disculpas también para las personas que han visto ese video, que se han sentido ofendidas. Sé que he ofendido a una gran cantidad de personas. Yo no soy así. Realmente he reaccionado mal y estoy muy arrepentida de eso.
—¿Qué expectativas tenés?
—Sinceramente, ya he perdido todas las esperanzas que tenía, pero bueno, quiero confiar en la justicia brasilera y que por lo menos me va a dejar responder el proceso desde Argentina.
Fuente: Infobae



