Ciencias

El compostaje, una práctica sustentable que crece en los hogares santiagueños

Permite reducir desechos mientras se produce abono natural. Claves, consejos y la mirada de una especialista.

El compostaje, ese proceso natural que ocurre todos los días en la tierra sin que lo notemos, empieza a ganar espacio en los hogares como una herramienta concreta para reducir residuos y reconectar con los ciclos de la naturaleza. Lejos de ser una técnica compleja, se trata de una práctica accesible que transforma restos orgánicos en abono rico en nutrientes.

La licenciada en Ecología y Conservación del Ambiente Gabriela Ibáñez Pacheco, egresada de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, explicó que el compostaje consiste, básicamente, en “simular lo que sucede en la naturaleza todos los días en el suelo”. En diálogo con Radio Universidad, destacó que cualquier persona puede iniciarse en esta práctica desde su casa.

En términos simples, el proceso comienza con la separación de residuos orgánicos como restos de frutas, verduras, yerba o café, que luego se combinan con materiales secos como hojas, ramas o tierra. “Se arma como una especie de lasaña: una capa húmeda y una capa seca, alternadamente”, detalló.

Pero no todo es acumulación. Uno de los aspectos clave para lograr un compost saludable es la oxigenación. Remover periódicamente la mezcla permite la acción de bacterias y microorganismos que descomponen la materia. “Si no aireamos, se generan malos olores y el compost se pudre”, advirtió la especialista.

El resultado es una tierra oscura y fértil que puede utilizarse como abono para plantas y huertas, aportando nutrientes de manera natural. Además, representa una estrategia eficaz para reducir los residuos domiciliarios, teniendo en cuenta que gran parte de la basura generada en los hogares es de origen orgánico.

“Es una manera muy práctica e interesante de reducir nuestros residuos y, al mismo tiempo, ver esa transformación en vivo”, señaló Ibáñez Pacheco, al destacar también el valor educativo y ambiental de la práctica.

Lejos de requerir grandes espacios, el compostaje puede adaptarse a distintos entornos. “No es necesario tener un patio, se puede hacer en un balcón o en un recipiente pequeño”, explicó, abriendo la posibilidad incluso para quienes viven en departamentos.

En este contexto, la especialista vinculó el crecimiento del compostaje con el auge de las huertas urbanas, una tendencia que se fortaleció especialmente desde la pandemia. “Para iniciar una huerta solo se necesita luz, agua, tierra, un recipiente y una semilla”, afirmó.

A la hora de utilizar el compost, recomendó mezclarlo con la tierra antes de sembrar, siempre considerando las necesidades de cada cultivo. También remarcó la importancia de respetar los tiempos naturales: “La huerta requiere paciencia y observación. No todo crece en cualquier época del año”.

Finalmente, dejó una reflexión que resume el espíritu de esta práctica: “En la naturaleza nada actúa de forma aislada. Integrar los residuos orgánicos en el compost permite que los nutrientes vuelvan a la tierra y estén disponibles para las plantas”.

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