El Caso Agostina Páez: ¿Reflejamos en redes la sociedad que somos o la que nos obligan a ser?
La Consultora Polites analiza el impacto de la viralización de un gesto racista en Brasil y su repercusión en las redes sociales argentinas. En lugar de un debate racional sobre el racismo, se evidencian tres rituales digitales: el juicio moral ejemplarizante, que refleja la desconfianza en las instituciones; la Grieta Instantánea, que convierte conflictos en insalvables disputas.

Por Diego Navarro (*)
Cuando el video de Agostina Páez haciendo gestos racistas en un bar de Río de Janeiro se viralizó, pocos imaginaron que el verdadero espectáculo no ocurriría en los tribunales brasileños, sino en el tribunal digital de las redes sociales argentinas. Lo que comenzó como una condena unánime a un acto reprochable, rápidamente mutó en algo más complejo, visceral y revelador: un mapa en tiempo real de las fracturas de nuestro discurso público.
En Consultora Polites, analizamos miles de comentarios en Facebook, Instagram y portales de noticias. No buscábamos juzgar a la persona, sino diagnosticar a la tribu. Lo que encontramos no fue un debate sobre racismo, sino la puesta en escena de tres rituales digitales que definen nuestra era política.
Y esto nos obliga a una pregunta incómoda: ¿Estamos usando las redes para pensar, o las redes nos están usando para odiar?
LOS TRES RITUALES DIGITALES: ¿JUSTICIA, TRIBU O LINCHAMIENTO?
- El Juicio Moral Ejemplarizante: La Sed de Escarmiento Público
Los comentarios no clamaban por un proceso judicial justo en Brasil. Clamaban por una lección. Frases como “Bien merecido”, “Ahora vas a aprender, cheta” o “A llorar al campito” no buscaban rehabilitación o reflexión social. Buscaban humillación correctiva.
¿Qué revela este patrón? Que existe una profunda desconfianza en las instituciones formales de justicia. Las redes se convierten en el patio de ejecuciones donde la ciudadanía, frustrada, aplica su propia justicia exprés. Pero esta justicia es emocional, no procedimental. No investiga, no escucha la defensa, solo sentencia. ¿Nos convertimos en lo que despreciamos: jueces sin proceso, verdugos sin reflexión?

- LA GRIETA INSTANTÁNEA: TODO ES ARMA, TODO ES TRINCHERA
En menos de 24 horas, el caso dejó de ser sobre una abogada santiagueña. Se transformó en un artefacto simbólico de la guerra cultural. Sin conocer su ideología, fue catalogada como “Kuka” por algunos y “libertaria” por otros. Su figura ya no importaba; importaba como bandera para atacar al enemigo tribal.
¿Qué revela este patrón? Que hemos internalizado un software binario para procesar la realidad. Cualquier hecho, por complejo que sea, es reducido a una variable de la ecuación “nosotros vs. ellos”. La política ya no es el arte de lo posible, es el deporte de la aniquilación simbólica del rival. ¿Ganamos más identidad destruyendo al otro que construyendo algo propio?
- EL SILENCIO DE LOS MATICES: LA DICTADURA DEL GUIÓN ÚNICO
Los pocos comentarios que intentaron complejizar el debate (“¿y si la provocaron?”, “la reacción social es excesiva”) o mostraron empatía básica (“ojalá pueda volver pronto”) fueron aplastados por la mayoría. Fueron tildados de “defensores de racistas” o “tontos útiles”. Se generó lo que los politólogos llaman una “espiral del silencio”: la percepción de que pensar distinto conlleva un costo social tan alto, que es mejor callar.
¿Qué revela este patrón? Que nuestras plazas digitales, en teoría ágoras de la diversidad, se han convertido en cámaras de eco que castigan la disidencia. El consenso no se construye, se impone por volumen y agresión. ¿Qué talento, idea o solución estamos perdiendo por el miedo a decir lo que realmente pensamos?
LA MÁQUINA DETRÁS DEL ODIO: ¿POR QUÉ HABLAMOS ASÍ AHORA?
Este comportamiento no es orgánico. Es el producto de un ecosistema digital perfectamente diseñado:
La Economía de la Indignación: Los algoritmos de las redes sociales premian la interacción. Y nada genera más clics, comentarios y tiempo en pantalla que la indignación moral y el conflicto tribal. La polarización no es un efecto colateral; es el modelo de negocio.
Tribalismo Identitario: En un mundo líquido y complejo, las identidades políticas se vuelven refugios. Atacar al “otro” fortalece el sentido de pertenencia al “nosotros”. Cada comentario agresivo es un rito de afirmación tribal.
La Crisis de las Metanarrativas: Las grandes ideas que nos unían (progreso, democracia, nación) están en crisis. En su ausencia, la micropolítica del escándalo ocupa el centro. Discutimos fervientemente sobre un gesto en Brasil, mientras pasan leyes que afectarán nuestras vidas por años, casi en silencio.
La pregunta crucial es: ¿Somos nosotros los que usamos las redes, o son las redes—y sus dueños en Silicon Valley—las que nos usan a nosotros para mantenernos enganchados, divididos y distraídos?
LECTURA POLÍTICA: EL CAMPO DE BATALLA YA NO ES EL CONGRESO, ES EL FEED DE NOTICIAS
Para los actores políticos, este nuevo paisaje es un campo minado lleno de oportunidades perversas:
La Estrategia del Incendio: Es más fácil y rentable electoralmente movilizar a tu base con un enemigo visible (una “chetita racista”, una “élite kuka”) que con una propuesta compleja de reforma educativa o integración social. El caso Páez fue leña gratuita para este fuego.
El Debilitamiento del Centro: Esta dinámica enriquece y empodera a los extremos, mientras ahoga a las voces moderadas. ¿Quién quiere mostrarse “tibio” cuando los algoritmos premian al “guerrero” tribal?
La Política como Guerra Cultural Permanente: Cada evento, por menor que sea, es una batalla por el marco narrativo. Quien gane la narrativa del hecho (“es un caso de soberbia de clase” vs. “es un caso de justicia woke desmedida”) movilizará a su ejército digital.
Esto nos lleva a la última y más importante pregunta: ¿Estamos construyendo una democracia de ciudadanos informados o un populismo digital de turbas enardecidas?
¿HAY SALIDA DEL LABERINTO DEL ESPEJO?
El caso Agustina Páez no es una anécdota. Es el síntoma de una enfermedad en nuestro discurso público. Hemos externalizado nuestra capacidad de juicio a la turba digital y nuestra moral a los algoritmos que viven de nuestra división.
En Consultora Polites creemos que el primer paso para cambiar un patrón es nombrarlo, diseccionarlo y entender sus mecanismos. Este artículo es un intento de hacer precisamente eso.
La salida no será tecnológica, sino humana. Requiere:
- Alfabetización digital crítica: Entender que lo que vemos en redes es una curated reality, una realidad editada para emocionarnos.
- Recuperar la empatía como herramienta política: Poder ponerse en el lugar del otro, incluso—y sobre todo—cuando ese otro piensa distinto.
- Exigir narrativas complejas: Premiar a los líderes y medios que nos tratan como adultos capaces de sostener matices, en lugar de infantilizarnos con relatos de buenos y malos.
La próxima vez que un escándalo llene tu feed de noticias, te hacemos una última invitación: antes de apretar “comentar”, pregúntate: ¿Estoy pensando por mí mismo, o mi tribu está pensando por mí?
La calidad de nuestra democracia depende de esa respuesta. Analizamos el presente para intentar descifrar el futuro.
(*) Licenciado en Ciencias Políticas (UCSE). Profesor en Ciencias Políticas (ISPP N°1). Técnico en Información Económica y Social (UNSE) Especialista en TICs y Educación (FLACSO) Becario al Exterior en Prácticas de Lectura y Escritura en Colombia 2009, Ministerio de Educación de la Nación Miembro de la Comisión Directiva del Colegio Profesional de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de Santiago del Estero (2024-2026).



