Judiciales

El calvario de la expareja de un futbolista de Riestra tras haberlo denunciado por violencia de género

El informe forense confirmó un padecimiento psico-traumático compatible con los hechos denunciados.

En los últimos días, R.A., expareja del futbolista de Deportivo Riestra Facundo Miño, decidió contar públicamente la situación de violencia que habría atravesado durante su relación.

En redes sociales, la joven expuso que sufrió agresiones físicas, verbales y psicológicas y detalló cómo la protección de su hija fue el motor que la impulsó a hablar, según informó TN.

R.A. afirmó que las situaciones de maltrato comenzaron cuando estaba embarazada y se repitieron en el tiempo. Según su testimonio, después de cada episodio de violencia llegaban los pedidos de perdón y las promesas de cambio a través de mensajes de WhatsApp. Sin embargo, el patrón nunca se modificó. “Creí que con el nacimiento de nuestra hija las cosas cambiarían. Lamentablemente no fue así. Todo siguió igual o incluso peor”, escribió.

La joven también describió la presión social y familiar que sintió para sostener la relación, y cómo el miedo y la necesidad de resguardar a su hija la llevaron a callar durante meses. “Terminé siendo la ‘loca’ y la ‘mala madre’ por denunciar y por decidir protegerla”, expresó.

La denuncia y las medidas de protección dictadas por la Justicia

El caso de Rocío llegó a la Justicia a fines de 2025, cuando presentó una denuncia por violencia familiar ante la Oficina de Violencia Doméstica. En su declaración, relató que Miño la agredía físicamente —incluso durante el embarazo—, la sujetaba con fuerza, la encerraba bajo llave y ejercía violencia sexual, verbal y psicológica para aislarla de su entorno.

El expediente judicial detalla un episodio ocurrido en noviembre de 2025, cuando, tras una discusión por cuestiones económicas, Miño rompió la puerta de la habitación de su hija y volcó el corralito de la menor. El informe de la Oficina de Violencia Doméstica calificó el caso como de altísimo riesgo y recomendó medidas urgentes de protección.

El Juzgado Civil N°10 dispuso la prohibición de acercamiento de Miño a menos de 300 metros de la mujer y de su hija, así como la entrega de un botón antipánico y la prohibición de cualquier tipo de contacto, incluso por medios digitales. Estas medidas fueron prorrogadas y actualmente siguen vigentes hasta el próximo sábado 8, aunque R.A. manifestó su preocupación por la cercanía de su vencimiento.

El informe penal y la decisión de no impulsar la causa

En paralelo a la denuncia civil, la Justicia penal intervino para investigar los hechos. El expediente incluyó un peritaje psicológico a la denunciante, que concluyó que Rocío presentaba un padecimiento psico-traumático compatible con los hechos relatados y que el temor al agresor pudo influir en su decisión de no avanzar con la acción penal.

 

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