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Día Mundial del Agua: la cuenca Salí-Dulce y el rol clave de los glaciares en el norte argentino

Cuidar los glaciares es cuidar el agua, y cuidar el agua es cuidar la vida.

Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para concientizar sobre la importancia del agua dulce y la necesidad de una gestión sostenible de los recursos hídricos. En un contexto de creciente crisis global, el eje está puesto en el acceso equitativo y la preservación de un recurso esencial para la vida.

En este marco, cobra especial relevancia el sistema hídrico de la cuenca Salí-Dulce, del cual forma parte nuestra provincia de Santiago del Estero. Este complejo entramado de ríos y afluentes no solo estructura el territorio, sino que sostiene actividades productivas, ecosistemas y el abastecimiento de agua para miles de personas.

El recorrido del agua en esta región comienza mucho antes de su paso por territorio santiagueño. En la cuenca alta del Río Dulce, los sistemas de montaña del noroeste argentino —Salta— cumplen un rol determinante. Allí, los glaciares actúan como reservorios naturales de agua dulce, liberando caudales de manera progresiva y regulando el ciclo hídrico.

Estas masas de hielo no solo configuran paisajes imponentes, sino que garantizan el flujo constante de agua hacia ríos, lagos y humedales. Gracias a este proceso, se sostiene la biodiversidad y se hacen posibles actividades fundamentales como la agricultura, la ganadería y el consumo humano.

Equilibrio ambiental

En el caso de la cuenca Salí-Dulce, los aportes provenientes de estos sistemas de altura resultan esenciales para mantener el equilibrio ambiental y productivo de la región. Sin esta regulación natural, las variaciones climáticas tendrían impactos mucho más severos en los caudales y en la disponibilidad de agua.

La cuenca Salí Dulce nace en las altas cumbres del sur de la provincia de Salta

Por eso, la conservación de los glaciares se vuelve un eje central en la agenda ambiental. Protegerlos no solo implica preservar ecosistemas únicos, sino también asegurar el acceso al agua para las generaciones futuras y sostener el desarrollo de comunidades enteras.

En este Día Mundial del Agua, el mensaje es claro: cuidar los glaciares es cuidar el agua, y cuidar el agua es cuidar la vida.

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