Condenaron a un enfermero por abusar de una paciente durante el postoperatorio en un hospital público

Un enfermero del Hospital Fernández fue condenado por la Justicia luego de ser hallado culpable de abusar sexualmente de una paciente de 20 años mientras se recuperaba de una cirugía de apendicitis. El hecho ocurrió en junio de 2023 y generó un fuerte impacto por haberse producido dentro de un centro de salud, donde el acusado debía asistir y cuidar a la joven.
El condenado, identificado como César Yaicuaré, aprovechó el momento en que realizaba las curaciones postoperatorias para efectuar tocamientos indebidos a la paciente. Según la investigación judicial, también la besó, le hizo comentarios de contenido sexual y le pidió su número de teléfono con la intención de invitarla a salir.
La víctima, una joven de nacionalidad brasileña, relató que el enfermero la besó en la frente y en la boca sin su consentimiento, le realizó tocamientos por debajo de la ropa y le hizo preguntas íntimas mientras continuaba con la atención médica.
Tras el episodio, la joven rompió en llanto y decidió solicitar el alta voluntaria. Una vez fuera del hospital, contó lo sucedido a su hermano, quien la acompañó a radicar la denuncia que dio inicio a la investigación.
La causa estuvo a cargo de la fiscal María Paula Asaro, quien imputó al enfermero por el delito de abuso sexual simple. Durante la investigación se incorporaron como prueba mensajes enviados por el acusado a la víctima, además de conversaciones mantenidas entre la joven y su hermano, que respaldaron su relato.

La condena
Durante el juicio, el Ministerio Público Fiscal solicitó una pena superior a los tres años de prisión y la inhabilitación para ejercer como enfermero.
Sin embargo, el juez Juan Ramos Padilla resolvió condenar a Yaicuaré a 10 meses de prisión de ejecución condicional, por lo que no irá a prisión, y rechazó el pedido de inhabilitación profesional.
Al fundamentar la sentencia, el magistrado sostuvo que el acusado no registraba antecedentes penales ni sanciones disciplinarias previas, aunque reconoció que el abuso fue cometido mientras desempeñaba funciones como profesional de la salud, circunstancia que consideró un agravante.
El caso reavivó el debate sobre la protección de los pacientes dentro de los establecimientos sanitarios y los mecanismos de control para prevenir situaciones de abuso durante la atención médica.



