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Atención: la enfermedad autoinmune que afecta al intestino y suele confundirse con colon irritable

Se trata de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y especialistas explican cuáles son los principales síntomas y por qué muchas veces se demora el diagnóstico.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una dolencia inmunomediada que, según cómo se manifieste, puede presentarse como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa y la primera de ellas puede afectar cualquier parte del aparato digestivo -desde la boca hasta el ano-, aunque suele aparecer con mayor frecuencia en el intestino delgado y el colon, comprometiendo todas las capas de la pared intestinal.

En tanto, la colitis ulcerosa,en cambio, afecta exclusivamente al colon y al recto, provocando inflamación en la capa más superficial del intestino y puede generar úlceras y sangrado, según indicó un informe del Hospital de Clínicas y que señaló además que, en el marco del Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), desde este centro de salud, los especialistas buscan generar conciencia sobre esta patología, que suele confundirse con otros trastornos digestivos, especialmente con el Síndrome de Intestino Irritable y, por eso, muchas veces se diagnostican tardíamente.

“Todo paciente que tenga diarrea crónica o con sangre, dolor abdominal o pérdida de peso, debería hacer una consulta médica. Es súper importante no retrasar el diagnóstico porque es una enfermedad que sin control y tratamiento puede generar complicaciones afectando considerablemente la calidad de vida del paciente”, advierte la Dra. Olga Quintero, médica de planta de la sección de EII del Servicio de Gastroenterología (M.N 145.474).

Quintero señala que muchas veces el diagnóstico se demora porque estas patologías suelen confundirse con trastornos funcionales. Para llegar a un diagnóstico adecuado se requiere una combinación de criterios clínicos y estudios específicos. “No hay un solo criterio para el diagnóstico. Hay tres pilares: la clínica, los laboratorios y la colonoscopia con biopsia”, detalla Quintero.

Además, la especialista señala que en los últimos años aumentaron las consultas y derivaciones vinculadas a estas patologías, un fenómeno que podría estar asociado, entre otras cosas, a la industrialización y a los cambios en el estilo de vida. En ese sentido, advierte que uno de los factores que puede empeorar los brotes es el consumo de alimentos ultraprocesados.

“Lo más recomendado es adherirse a la dieta mediterránea (basada en alimentos de origen vegetal y grasas saludables) porque se ha demostrado que los ultraprocesados son proinflamatorios”, explica. Asimismo, destaca que otro factor de riesgo es el uso indiscriminado de antibióticos.

Los tratamientos

Si bien la enfermedad no tiene cura, existen actualmente tratamientos que permiten controlar los síntomas, desinflamar el intestino y mejorar la calidad de vida. En ese sentido, Quintero subraya la importancia de acompañar y contener a quienes reciben este diagnóstico, y destaca que, con detección temprana, seguimiento médico y un tratamiento adecuado, muchas personas pueden llevar una vida plena.

“El paciente no tiene que entrar en pánico porque cada vez hay más herramientas para una medicina personalizada y más posibilidades de tratarla de manera oportuna. El futuro es esperanzador”, concluye la especialista.

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