Alarma por un caso de tétanos en Santa Fe y alertaron por la falta de vacunación
La aparición de un cuadro grave en una menor de cinco años llevó a reforzar las advertencias sobre el calendario nacional de inmunización para prevenir enfermedades potencialmente mortales.

Un caso confirmado de tétanos en una niña de cinco años residente en la provincia de Santa Fe encendió la alerta entre autoridades sanitarias y obligó a reforzar las recomendaciones para equipos de salud y la población general, ante el riesgo que representa esta enfermedad de elevada letalidad y prevención exclusivamente inmunológica, consecuencia de la falta de esquema de vacunación completo.
La confirmación, comunicada por el Ministerio de Salud de la Nación, subraya la urgencia de mantener esquemas de inmunización actualizados y notificación rápida ante síntomas compatibles.
La evaluación final de este episodio, encargada a un equipo multidisciplinario de infectología y epidemiología, determinó que la falla en la cobertura de vacunación fue el factor determinante.
Durante el análisis, se corroboró que la paciente solo disponía de las dosis aplicadas al nacer (BCG y Hepatitis B), presentando ausencia total de los refuerzos recomendados para el primer año de vida y el ingreso escolar. El comité de especialistas, integrado por la Dirección de Inmunizaciones, la Dirección de Epidemiología, profesionales de la provincia y especialistas externos, oficializó el diagnóstico tras la mesa técnica de trabajo.
El caso fue notificado el 11 de marzo de 2026 mediante el sistema nacional de vigilancia. La paciente ingresó rápidamente a terapia intensiva, requiriendo asistencia respiratoria mecánica y traqueostomía. El tratamiento se basó en gammaglobulina antitetánica, toxoide y antibioterapia, mientras se descartaron otras posibles causas como meningitis, encefalitis o intoxicaciones a través de estudios específicos. Al momento del último reporte, la evolución era favorable bajo internación crítica.
El doctor Pablo Bonvehí, médico infectólogo, jefe de Infectología del Departamento de Medicina Interna de CEMIC y Miembro del Departamento Científico de la Fundación Vacunar, resaltó: “Con respecto a la letalidad del tétanos: es alta y depende del contexto. En lugares con buen acceso a cuidados críticos puede llegar al 20%, mientras que en áreas de bajos recursos o con escaso acceso al sistema de salud, la letalidad puede alcanzar hasta el 50%. Es importante destacar que el riesgo es mayor en recién nacidos y adultos mayores”.
“El tétanos es una enfermedad con una mortalidad relevante y no deja inmunidad posterior, por lo que el riesgo de reinfección es elevado. Por esto, la prevención y la implementación de estrategias son fundamentales. En nuestro calendario nacional de vacunación, las vacunas son gratuitas. A los dos, cuatro y seis meses, los niños reciben la vacuna pentavalente, que protege contra cinco enfermedades, incluido el tétanos. Esta vacuna tiene un refuerzo entre los quince y dieciocho meses, y otro alrededor del ingreso escolar”, repasó el experto.
“A los once años, se aplica un refuerzo con una vacuna que incluye tétanos y otros dos componentes. A lo largo de la vida, cada diez años, corresponde un refuerzo con la doble adulto (difteria y tétanos), lo que permite mantener una protección permanente. Es fundamental aprovechar cada contacto de los niños con el sistema de salud para revisar el carné de vacunación y comprobar si hay alguna dosis pendiente. Esto no solo debe hacerse en consultas de rutina, sino también en consultas de guardia o ante una herida, cuando muchas veces se indica la vacunación”, señaló.
Bajo su mirada, “la escuela es también un punto clave de control y consejo. Allí se puede solicitar el carné de vacunación y recordar a las familias cuáles son las vacunas faltantes. Como mencioné, la vacunación previene situaciones graves; son vacunas muy probadas, seguras y eficaces, especialmente en niños y jóvenes“.
La transmisión y gravedad del tétanos: causas, impacto y mortalidad
El tétanos corresponde a una enfermedad neurológica aguda causada por la neurotoxina del Clostridium tetani, bacteria cuyas esporas persisten en polvo, tierra y material orgánico animal o humano. El ingreso del microorganismo suele suceder a través de lesiones cutáneas, heridas punzantes, traumatismos, intervenciones quirúrgicas o lesiones infecciosas de larga data.
La enfermedad no se transmite de persona a persona: solamente lo hace por contaminación del sitio herido con las esporas bacterianas, lo que convierte a la prevención vacunal en única defensa efectiva. La letalidad asociada es considerablemente alta, con la muerte debida habitualmente a paro respiratorio o arritmias graves. El tratamiento exige internación y medidas intensivas; la administración temprana de toxoide y gammaglobulina antitetánica puede atenuar la severidad, concluye Ministerio de Salud de la Nación.
En el caso de Santa Fe, la ausencia de inmunización previa expuso de modo directo a la paciente al desarrollo de la patología una vez contraída la bacteria, demostrando la relevancia epidemiológica del cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación (CNV).



