Ciencias

Actividad física y artrosis: cuándo el ejercicio protege y cuándo puede dañar

La constancia en el cuidado personal y la conciencia sobre los propios límites resultan fundamentales para prolongar la salud osteoarticular.

El entrenamiento intenso no implica necesariamente un mayor riesgo de artrosis si se practica de manera adecuada. Un informe especial publicado por Infobae, a partir de estudios recientes, señala que la actividad física fortalece músculos, huesos, tendones y ligamentos, lo que mejora la resistencia de las articulaciones frente al desgaste a largo plazo.

Las investigaciones indican que las articulaciones pueden adaptarse a cargas crecientes cuando el entrenamiento es progresivo y se acompaña de una nutrición adecuada. Sin embargo, esa capacidad de adaptación tiene un límite individual: superarlo aumenta el riesgo de lesiones y acelera la aparición de artrosis. Factores como sobrecarga articular, lesiones previas, mala alimentación, exceso de peso o uso de equipamiento inadecuado incrementan la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

Entre las principales estrategias de prevención se destacan el mantenimiento de un peso saludable, el fortalecimiento muscular, el calentamiento previo, el respeto de los tiempos de recuperación y la adaptación gradual de la intensidad del ejercicio. Especialistas subrayan además la importancia de la hidratación, los controles médicos periódicos y la atención temprana a señales de alerta como dolor persistente, rigidez o crujidos articulares.

El informe también analiza el caso de exfutbolistas profesionales, donde se observa una alta prevalencia de artrosis de tobillo y pie asociada a lesiones repetidas durante la carrera deportiva. Estudios citados muestran que la reiteración de esguinces y el uso frecuente de infiltraciones con corticoides, si bien alivian el dolor a corto plazo, pueden agravar el deterioro del cartílago con el paso del tiempo.

En ese sentido, el informe concluye que el ejercicio es una herramienta clave para la salud, pero advierte que el deporte de alta exigencia conlleva riesgos a largo plazo si no se respetan los procesos de recuperación y cuidado articular.

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