Milei profundiza su alianza económica con Trump: acuerdos comerciales, inversiones millonarias y un swap de US$20.000 millones

La alianza política entre Javier Milei y Donald Trump comenzó a traducirse en compromisos económicos de gran alcance. Desde acuerdos comerciales hasta inversiones en energía, minería e infraestructura, Washington se convirtió en un socio estratégico para el programa económico del Gobierno argentino.
Pero detrás de los anuncios existen distintos niveles de avance: algunos compromisos ya están firmados, otros todavía esperan aprobación parlamentaria y varios proyectos dependen de financiamiento y decisiones empresariales.
El escenario también está condicionado por la política interna estadounidense y por la necesidad de Argentina de conseguir dólares para sostener su estabilidad financiera.
Estados Unidos, un socio comercial cada vez más importante
El intercambio comercial entre ambos países registró un crecimiento significativo durante 2026. Entre enero y septiembre, las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos alcanzaron los US$7.571 millones, un incremento interanual del 36%.
En el mismo período, las importaciones sumaron US$5.090 millones, lo que dejó un superávit comercial de US$2.482 millones para Argentina.
De esta manera, Estados Unidos se consolidó como el segundo destino de las exportaciones argentinas, detrás de Brasil y por delante de China.
Entre los principales productos enviados al mercado estadounidense se encuentran el petróleo crudo, los metales preciosos, la carne bovina y el aluminio. La energía y los recursos naturales concentran una parte importante de las ventas, aunque también crece la participación de otros sectores industriales.
El acuerdo comercial que todavía debe implementarse
Uno de los principales entendimientos entre Milei y Trump es el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), firmado el 5 de febrero de 2026.
El convenio contempla la eliminación de aranceles estadounidenses para 1.675 productos argentinos y una ampliación del acceso de la carne vacuna al mercado norteamericano.
A cambio, Argentina asumió compromisos para eliminar aranceles a 221 posiciones de productos estadounidenses y reducir otros gravámenes, principalmente sobre autopartes.
También incluye medidas para simplificar trámites aduaneros y sanitarios, facilitar el comercio digital, proteger la propiedad intelectual y promover inversiones.
Sin embargo, el acuerdo todavía necesita completar su proceso de aprobación en el Congreso argentino. En octubre, ambos gobiernos firmaron un protocolo adicional que habilitó el envío del entendimiento al Poder Legislativo.
Energía, minería e infraestructura: inversiones por miles de millones
Otro de los ejes centrales de la relación bilateral es el desarrollo de proyectos estratégicos. Estados Unidos anunció que, a través de su Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM Bank), podría otorgar financiamiento de hasta US$7.000 millones para iniciativas vinculadas con energía, minería e infraestructura.
La propuesta apunta a facilitar inversiones en Vaca Muerta, proyectos de litio y cobre, corredores ferroviarios, oleoductos, gasoductos, puertos y redes eléctricas.
Uno de los emprendimientos más importantes es el proyecto Argentina LNG, impulsado por YPF junto con socios internacionales como la italiana Eni y XRG, vinculada a la petrolera estatal de Abu Dhabi.
El desarrollo contempla inversiones estimadas en US$30.000 millones durante los próximos cuatro años. El presidente de YPF, Horacio Marín, señaló que uno de los hitos previstos es la decisión final de inversión, cuya firma está programada para el 26 de noviembre.
La iniciativa busca convertir los recursos energéticos argentinos en una fuente de exportaciones a gran escala. No obstante, su concreción dependerá de los acuerdos financieros, las inversiones privadas y el desarrollo de la infraestructura necesaria.
El swap de US$20.000 millones: el respaldo financiero de Washington
Uno de los instrumentos más importantes de la relación económica fue el acuerdo de estabilización cambiaria firmado en octubre de 2025 entre el Banco Central argentino y el Departamento del Tesoro estadounidense.
El mecanismo contempla un swap de monedas por hasta US$20.000 millones, destinado a fortalecer las herramientas de intervención cambiaria y la liquidez de las reservas internacionales.
Durante 2025, Argentina utilizó aproximadamente US$2.500 millones de ese acuerdo, pero el Banco Central informó posteriormente que canceló las operaciones realizadas.
El convenio continúa vigente bajo sus condiciones originales, aunque no significa que el Gobierno argentino tenga automáticamente disponibles nuevos desembolsos por la totalidad del monto. Se trata de una herramienta financiera cuyo eventual uso depende de sus condiciones y de las decisiones de ambas partes.
Su importancia está relacionada con las necesidades de financiamiento del país y los compromisos de deuda que deberá afrontar el Gobierno durante 2027.
La carne argentina, otro punto clave de la negociación
El acceso de la carne vacuna al mercado estadounidense también se convirtió en una pieza central de la agenda comercial.
En 2026, Argentina consiguió ampliar de 20.000 a 100.000 toneladas el cupo de exportación de carne bovina hacia Estados Unidos. La ampliación representa una oportunidad para la industria frigorífica y para incrementar el ingreso de divisas.
Sin embargo, el beneficio tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026 y todavía debe negociarse su continuidad para el próximo año.
El desafío del Gobierno será conseguir que ese acceso preferencial se transforme en una condición estable y no dependa exclusivamente de decisiones ejecutivas temporales.
Qué puede condicionar el respaldo de Estados Unidos
La relación económica no depende únicamente de la sintonía entre Milei y Trump. También está atravesada por factores políticos, comerciales y financieros.
La composición del Congreso estadounidense puede influir en el margen de maniobra de la administración republicana para avanzar con determinadas políticas comerciales y mecanismos de asistencia.
Además, existen sectores productivos norteamericanos que observan con preocupación la competencia de las exportaciones argentinas, especialmente en actividades agropecuarias y manufactureras.
Del lado argentino, otro desafío será conseguir respaldo legislativo para implementar los compromisos comerciales y generar condiciones que permitan concretar las inversiones anunciadas.
En ese contexto, la relación con Washington representa una de las principales apuestas internacionales del Gobierno de Milei, con beneficios potenciales para las exportaciones, la energía y el financiamiento, pero también con compromisos pendientes y una dependencia importante de las decisiones políticas y económicas de Estados Unidos.



