Una ciudad muy complicada por las obras de Aguas de Santiago
El microcentro de Santiago se transformó en un caos vehicular y una trampa por los cortes y zanjas abiertas por la concesionaria de aguas y cloacas. Vecinos molestos y comerciantes en riesgo de cierre.

El microcentro de la capital santiagueña padece las obras de la empresa Aguas de Santiago SA, que se prolongan indefinidamente y que causan enormes perjuicios a vecinos y comerciantes, aunque también hay inconvenientes en múltiples puntos de la ciudad.
El principal punto que provoca estos problemas está ubicado en la Estación Urquiza, uno de los pozos ubicado en esa calle, entre 24 de septiembre e Independencia, cortada al tránsito desde hace más de un mes, lo que provoca caos vehicular sobre todo en horarios pico.
Pero, además, los vecinos de esa zona sufren múltiples complicaciones para llegar o salir de a sus propias viviendas, además de los comercios que vieron mermadas sus ventas por la menor circulación y que padecen la contaminación de líquidos cloacales.
Así lo constató Isaías Villegas, dueño de un local gastronómico directamente afectado: “Esta obra realmente sería una continuidad de varias obras que vienen sucediendo aquí en la calle Urquiza y pareciera que hay un problema que no tiene una solución permanente. O sea, todos los meses tenemos gente de Aguas de Santiago y no tenemos ningún tipo de comunicación de parte de la empresa, de la municipalidad o de algún otro organismo”.

“Es por eso que durante la semana pasada hemos estado organizándonos con algunos vecinos que son también afectados por este tema. Tenemos un estacionamiento, una peluquería, varios tipos de comercio, pero también vecinos residentes que constantemente se ven afectados por el olor a cloaca, la aparición de bichos y realmente es un problema”, describió.
“A nosotros las ventas nos han bajado por lo menos un 35% y eso no nos permite resolver los costos, esto sumado la situación en la que actualmente está hoy la Argentina, donde el sector gastronómico se encuentra muy complicado. Esto sería como si nos hubiésemos tirado a la pileta en algún momento y nos hubieran puesto un yunque en la pierna. Nos estamos ahogando y, al no tener ninguna idea sobre el tiempo de obra, es aún más complicado poder prever qué hacer al respecto”, advirtió.
Por eso indicó que “de nuevo nos hemos juntado varios vecinos como para presentar y exigir a Aguas de Santiago y también para pedir ayuda a la municipalidad, como organismo de contralor, para que nos ayuden a definir tiempos de obra y reclamar a la empresa que colabore con la mayor cantidad de gente posible. Estamos en el microcentro, es una zona de circulación de vehículos y muy importante para la ciudad de Santiago del Estero y no puede darse el tratamiento que tenía donde solamente se trabajaba un turno. Realmente notamos una desidia y una falta de apoyo para los comercios, de parte de todos los organismos. Básicamente nos sentimos muy abandonados”.
Villegas indicó que montó su local hace un año y calcula que “debe ser la cuarta vez que cortan la calle, aunque antes era sólo media calzada, pero siempre había una obra en reparación. Claramente ahí hay un problema cloacal que al cual no le dan una solución permanente. La gente también nos comenta que a esto es algo que tiene años y ya se ha acostumbrado a convivir con esto. Es un problema para todos los residentes, sobre todo porque nunca han dejado de recibir los olores cuando rebalsa y la contaminación. Hay mucha contaminación y ni hablar de que nosotros tenemos un local gastronómico y eso nos resulta sumamente perjudicial”.

Cabe recordar que el municipio ya multó a la concesionaria a fines de septiembre, al constatar una enorme pérdida de líquidos cloacales en Urquiza e Independencia, que obligó a numerosos comercios a cerrar sus puertas.
Pero, además, dijo que se debe tener en cuenta que se cerró toda la calle por completo y lo único habilitado son las calzadas de la vereda, por donde pasan motos: “Es todo muy descontrolado e inmanejable para nosotros”.
Una situación similar se registra en Belgrano y Posadas, a la altura del hospital regional Ramón Carrillo, donde la empresa también abrió enormes zanjas de ambos lados, que ocasionan embotellamientos, y el sábado pasado una camioneta terminó incrustada en medio de la lluvia.



