Judiciales

Fuerte preocupación del Dr. Llugdar por la nueva Ley Penal Juvenil

Eduardo Llugdar cuestionó la reducción de la edad de punibilidad a los 14 años y advirtió sobre las consecuencias de someter a adolescentes a procesos penales a tan temprana edad.

El vicepresidente primero del Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero, Dr. Eduardo Llugdar, expresó públicamente su profunda preocupación por el nuevo Régimen Penal Juvenil durante una charla con estudiantes del Colegio del Centenario.

El magistrado no ocultó su desacuerdo con la reforma y cuestionó la manera en que fue sancionada por el Congreso de la Nación. Sostuvo que una modificación de semejante trascendencia debió ser objeto de un debate profundo, respaldado por conocimientos científicos y no condicionado por las emociones o las presiones de la opinión pública.

Su principal preocupación está puesta en los adolescentes de apenas 14 años, quienes ahora pueden quedar sometidos a un proceso penal cuando todavía atraviesan una etapa fundamental de desarrollo emocional, psicológico y neurológico.

Llugdar advirtió que la justicia juvenil debe reconocer esas particularidades y garantizar un tratamiento especializado, respetuoso de la Constitución Nacional y de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Durante su exposición, también recordó que el objetivo de la intervención penal juvenil no debe ser simplemente castigar, sino promover la reinserción social.

La preocupación expresada por un integrante del máximo tribunal provincial vuelve a colocar en el centro del debate una pregunta fundamental:

¿Puede una sociedad enfrentar el problema de la inseguridad adelantando la edad a partir de la cual comienza a castigar penalmente a sus adolescentes?

La advertencia de Llugdar trasciende una diferencia de opinión sobre una ley. Es un llamado a reflexionar sobre las consecuencias humanas, jurídicas y sociales de una reforma que afecta directamente a niños y adolescentes.

Porque cuando el derecho penal comienza a intervenir a edades cada vez más tempranas, la discusión no debería limitarse a cuánto castigar, sino también a qué estamos haciendo como sociedad para evitar que nuestros jóvenes lleguen a esa situación.

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