Contundente fallo: 16 años de prisión por someter a abusos sexuales a dos hijas y a una sobrina
Un tribunal aplicó una de las penas más altas para esta clase de delitos que se haya registrado en los últimos tiempos.

Diego Alejandro Pérez recibió este jueves una condena de 16 años de prisión, después que un tribunal lo encontrara culpable de graves abusos sexuales contra dos de sus propias hijas y de una sobrina, todas niñas cuando sucedieron los hechos en Lugones y el paraje San Roque.
Las víctimas le revelaron a un tío político (casado con una hermana de su madre) el calvario que vivían desde hacía varios años. Su madre dijo en el juicio que no se había enterado de las vejaciones.
El sujeto fue encontrado culpable de abuso sexual con acceso carnal calificado por el vínculo en concurso real, en el caso de sus hijas. En el de su sobrina abuso sexual simple, agravado por la guarda, ya que la niña de 11 años había sido dejada al cuidado del abusador, a la que manoseó mientras la indagaba sobre su intimidad, por lo que la niña reaccionó tomando y machete y amenazándolo. Todos los casos se consideraron en concurso real, como hechos independientes, por lo cual se acumularon penas.
La hija mayor, de 18 años al momento de la denuncia, había sido abusada desde los 8. Su hermana de 17 desde los 11, aproximadamente.
La fiscal María Emilia Ganem (foto) manifestó su satisfacción con el fallo del tribunal encabezado por Alfredo Pérez Gallardo: “Eran hechos gravísimos contra dos de sus hijas y una sobrina, también afectada; vino a juicio acusado de atentar contra la libertad e integridad sexual contra tres víctimas. La verdad que estamos muy conformes porque, para nuestra sorpresa, el tribunal impuso la misma pena que habíamos solicitado, circunstancia que no es habitual, lo cual demuestra la gravedad de todo lo que ha surgido en el juicio”.
“En el juicio quedó demostrado lo que estas víctimas relataron, una de ellas en Cámara Gesell, la sobrina del imputado, y las dos hijas del imputado –que ya son mayores- que declararon en el juicio el martes. Fue una jornada muy intensa que atravesó a todos porque la mayor de ellas vino y contó al tribunal lo que padeció, pese a que desde que ingresó se encontraba descompensada, por lo que una psicóloga y nosotras debimos contenerla, mientras el tribunal dispuso un cuarto intermedio”, recordó la fiscal.
No obstante, Ganem destacó que la víctima “pudo declarar, sin la presencia –por supuesto- del imputado, que escuchaba desde una sala contigua, porque es imposible para ellas hablar frente al autor de esos hechos: esta hija mayor fue víctima durante 10 años ininterrumpidos, desde los 8 a los 18 años, días antes de hacer la denuncia. La siguiente tuvo 4 años de abusos, desde los 11 hasta los 14”.
La representante del Ministerio Público Fiscal también destacó que le llamó la atención de este caso, pese a su experiencia en otros, “la crueldad, más allá de que es una persona que comprende la criminalidad de sus actos; por eso estamos en juicio y por eso fue condenado”. En ese sentido dijo que el informe psicológico del imputado denota sus características de falta de arrepentimiento y perversidad, “sin ningún tipo de angustia” ni aun cuando “una de las víctimas entró en una situación de colapso al finalizar su testimonio. Ni eso implicó nada para el imputado, en esta instancia”.
Ganem enfatizó “la crueldad de los ataques a estas mujeres que han sido niñas y van a vivir toda la vida con ese dolor, como dijo una de ellas”. Todo pareció indiferente a Pérez, que ni siquiera se inmutó al escuchar la severa condena que recibió.



