Dos generaciones, dos muertes: el antecedente familiar que sacude el femicidio de María Eugenia Galván

Julio Emilio Tejeda es buscado por el asesinato de su expareja, María Eugenia Galván, de una puñalada en Clodomira. Décadas atrás, su padre, Miguel Tejeda, protagonizó otro crimen en Palmares: mató a un hombre al que habría encontrado con su esposa. Dos hechos separados en el tiempo vuelven a poner el apellido Tejeda en el centro de una historia marcada por la violencia.
El femicidio de María Eugenia Vanina Galván, asesinada de una puñalada en el tórax en Clodomira, sumó un antecedente familiar que conmociona por su gravedad. El principal sospechoso del crimen, Julio Emilio Tejeda, tiene un antecedente en su entorno familiar: su padre, Miguel Tejeda, fue protagonista de un homicidio ocurrido años atrás en la localidad de Palmares, en Santiago del Estero.
Aunque se trata de hechos diferentes y separados por el tiempo, ambos episodios tienen un elemento en común: la violencia letal en un contexto de conflictos personales y de pareja.
El crimen de María Eugenia Galván
Galván tenía 33 años y era madre de tres hijos. Fue asesinada el martes en la vivienda de su madre, en Clodomira, departamento Banda, donde se encontraba junto a una de sus hijas, de seis años, y su hermana.
De acuerdo con la reconstrucción inicial, el ataque ocurrió alrededor de las 13.40. La víctima recibió una puñalada en el tórax y murió antes de que pudiera recibir asistencia médica.
Tras el hecho, Julio Emilio Tejeda habría escapado en una motocicleta negra. Desde entonces, las autoridades desplegaron un operativo para dar con su paradero, con tareas de búsqueda concentradas en la zona de Huyamampa.
Entre los elementos que se investigan aparecen presuntos antecedentes de celos, amenazas y una discusión que la pareja habría mantenido durante la mañana del crimen. Estas circunstancias forman parte de la reconstrucción judicial y todavía deben ser esclarecidas.
El antecedente de Miguel Tejeda en Palmares
El antecedente familiar se remonta a un homicidio ocurrido en Palmares, cuando Miguel Tejeda, entonces de 50 años, mató a Juan Segundo Bravo, un hombre al que conocía y que, según la reconstrucción de aquel episodio, era su amigo y vecino.
De acuerdo con la información difundida sobre ese caso, Miguel Tejeda había salido de madrugada a trabajar en el campo, pero regresó a su vivienda para buscar una herramienta. Allí habría encontrado a su esposa manteniendo relaciones sexuales con Bravo.
La reacción derivó en un desenlace fatal. El hombre atacó a Bravo con un arma blanca y le habría asestado cuatro puñaladas: tres en el abdomen y una en la pierna derecha.
Tras el ataque, la mujer y sus hijos se alejaron de la vivienda. Bravo, gravemente herido, también salió del lugar, pero las lesiones resultaron mortales.
Según los antecedentes del caso, Miguel Tejeda huyó hacia Clodomira, distante unos 20 kilómetros, y posteriormente se presentó en la Comisaría 16, donde habría relatado lo sucedido.
Dos hechos que vuelven a poner el foco en la violencia
La coincidencia entre ambos casos no permite establecer una relación causal entre el antecedente del padre y el femicidio investigado actualmente. Sin embargo, la aparición de los dos episodios vuelve a poner sobre la mesa la gravedad de la violencia que termina en muerte.
En el caso de María Eugenia Galván, la investigación debe determinar las circunstancias del ataque, esclarecer los antecedentes de violencia denunciados y localizar al principal sospechoso.
Mientras continúa la búsqueda de Julio Emilio Tejeda, el femicidio deja a una familia atravesada por una pérdida irreparable y vuelve a exponer las consecuencias más extremas de la violencia contra las mujeres.



